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    From Elio I. Valarezo@21:1/5 to All on Fri Apr 2 19:44:51 2021
    Sábado, 03 de Abril, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    Satanás falla en entender la carne sin pecados de Isaac en ti, pero Canaán y el Padre la entienden, enriqueciéndote a ti y la tierra entera maravillosamente:


    Amorosamente, nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo necesitaba establecer su carne sin pecados, huesos inquebrantables y sangre expiatoria, que sería extremadamente santa, parándose en su presencia en toda la
    humanidad, porque Él necesitaba vivir con ella en sus hijos de Israel y de las naciones, en donde el pecado del mundo entero moriría para siempre. Esta sería su carne santísima, en donde Satanás estaría completamente perdido junto con sus ángeles
    caídos y el ángel de la muerte y hasta el mismo infierno tormentoso, porque sería llena de su misma santidad perfecta, por tanto, imposible encontrarla en toda la tierra, manteniendo así una relación perfecta con sus hijos por toda una vida entera
    con cada uno de ellos siempre.


    Por cierto, Satanás junto con sus secuaces no podrá verla jamás en toda la tierra mucho menos tocarla, porque es una carne sagrada que emergió de nuestro Padre celestial, como semilla santa, que abrazaría a Israel junto con cada hombre, mujer, niño
    y niña de las familias de las naciones pasadas y futuras con perfecta salvación para toda una eternidad venidera. Realmente, esta es una carne sagrada, que nadie, desde días de Abraham y Sarah, ha podido entenderla, porque nació de nuestro Padre
    celestial, por poderes del Espíritu Santo, para ser manifestada en Canaán de su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, entregándonos así vida con perfecta salvación, sanidad y alegrías sin fin con Abraham y a su familia
    para siempre.


    Por eso, es que por la vida de Abraham junto con su hijo amado Isaac y Sarah su madre y demás familiares igualmente, como sus hijos adoptados (comprados por dinero de extraños), vecinos y amistades, pudieron vivir en paz y en prosperidad continua,
    porque Satanás junto con sus secuaces estaba confundido, que él no pudo jamás lanzar un ataque efectivo en contra de ella. Satanás y sus seguidores simplemente fallaron continuamente en entenderla en la vida de Abraham y en sus hijos prometidos de
    generaciones venideras, naciendo en el cautiverio egipcio, que él fallaba continuamente en intervenir en esta gran obra israelita, que sólo ellos podían ejecutarla divinamente para la humanidad entera, y esto fue de llevar sus pecados al bautismo del
    Mar Rojo, destruyéndolos para siempre.


    Esta es la semilla santa de nuestro Padre celestial, dándole vida a su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para que Jacobo nazca junto con doce patriarcas israelíes en Canaán, en donde el pecado jamás
    existió, por ende, todos ellos fallaron en recoger pecados, pero sus hijos lo lograron en Egipto para el bautismo del Mar Rojo. Verdaderamente, esta fue la cruz saliendo del cuerpo santísimo de nuestro Padre celestial del vientre estéril de Sarah, por
    poderes del Espíritu Santo, naciendo sus hijos en Canaán sin pecados siempre, seguidamente, los patriarcas israelitas en tiempos de hambruna descendieron a Egipto para tomar los pecados del mundo entero, y destruirlos bautizándose del Mar Rojo,
    finalmente así liberar a Canaán de tinieblas satánicas.


    Entendiendo que, Satanás había establecido naciones satanistas, adorándolo a él y a sus ángeles caídos, incluyendo la muerte, logrando que Canaán no sea el dulce hogar de nuestro Padre celestial, creado por Él desde su corazón santísimo para
    tener a sus hijos de Israel y de las naciones: naciendo allí sin pecado alguno, para Él vivir con ellos por siempre amado toda una vida entera. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba reemplazar la carne pecadora y el fruto prohibido de sus
    hijos del pasado y del futuro con su carne sagrada y el fruto de vida, que es su pan y vino, tomándolo de su Mesa santa en cualquier hora del día, teniendo así comunión perfecta con Él, y en su Espíritu siempre llevar su voluntad perfecta cada día.



    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba regresar a vivir con sus hijos en la gloria celestial, como el paraíso y La Nueva Jerusalén angelical, pero teniéndolos a todos ellos viviendo en su semilla santa, que es su carne sin pecados y su sangre
    expiatoria, y así, Él tener una relación perfecta con ellos en toda la tierra y hasta que su reino venga finalmente. Realmente, nuestro Padre celestial estaba buscando tener una relación perfecta con sus hijos de Israel y de las familias de las
    naciones pasadas y futuras igualmente, pero tener esta relación con ellos en su carne sin pecados que jamás nadie la ha podido entender hasta nuestros días, excepto su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo por toda una eternidad, empezando en Canaán.


    Considerando que, Canaán es el hogar de la semilla santa de nuestro Padre celestial del vientre estéril de Sarah, manifestada como Isaac, por poderes del Espíritu Santo, porque tenia que renacer postreramente con sus hijos de Israel y de las familias
    de las naciones en el corazón de la tierra, y así, ellos regresen a Él, bautizándose en la bañera de sus hogares. Sin embargo, para nuestro Padre celestial tornar el corazón de la tierra en su corazón santísimo para que sus hijos renazcan, viendo
    vida en Canaán nuevamente, en donde el pecado no existió jamás, entonces el Valle de los huesos secos, debajo de Canaán, tenía que tornarse en su corazón amoroso, dándole vida a sus hijos de todas las familias de las naciones, bautizándose en
    agua.


    Ciertamente, para nuestro Padre celestial tener a Israel viviendo nuevamente junto con antiguas y modernas naciones, entonces, Él tenia que remover el pecado del mundo entero, recogiéndolos los israelitas por cuatrocientos años para abandonarlos en el
    bautismo del Mar Rojo en un día, llevando seguidamente la carne sagrada bautizada ya al corazón de la tierra, salvando finalmente la humanidad entera en un solo día también. Eficazmente, en el Mar Rojo toda la casa de Israel fue bautizada en agua,
    invocándolo a Él, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, abandonando así finalmente la carne pecadora y el espíritu de error con cada pecado recogido, recibiendo la carne sin pecados y el Espíritu Santo para vivir victoriosamente
    sobre toda hostilidad del desierto de Sinaí.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba que todo Israel se convierta en ciudadanos legítimos de Canaán, Heredando riquezas insondables, poderes, glorias, existentes sólo allí para todas las naciones, finalmente para gozarlas, pero gozarlas en su
    carne sin pecados y en su sangre expiatoria, que todos obtendrán en toda la tierra, bautizándose en agua, viendo vida nuevamente, en donde el pecado no existió jamás en la eternidad. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba que cada hombre,
    mujer, niño y niña de Israel antiguo viva en el desierto del Sinaí cada día hostil en su carne sagrada y en su sangre expiatoria, para Él revivir (recrear) la vida de todos ya vivida en la tierra antes de descender al infierno, eternamente
    condenados, por no haber honrado su santo nombre fuego en sus días.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial necesitaba expiar, juzgar y cubrir cada pecado que cada hombre, mujer, niño y niña había cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo con rituales y ceremonias del Juramento a Isaac de
    perfecta santidad del Lugar Santísimo, finalmente cubriendo el corazón de la tierra con su carne sagrada bautizada ya, removiendo así el pecado del mundo perpetuamente. Definitivamente, descendiendo Israel antiguo al Valle de los huesos secos,
    entonces, ellos lo hicieron con la carne sagrada, sangrando con la vida vivida por el desierto del Sinaí y con pecados expiados, juzgados y cubiertos con sangres expiatorias de carneros, y así, el corazón de la tierra sea su corazón santísimo, dá
    ndole vida a sus hijos nuevamente destinados hacia la gloria celestial, eternamente justificados.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial tuvo a su Espíritu Santo en el vientre estéril de Sarah, para que su Hijo Jesucristo sea Isaac, en Canaán, en donde no hay pecado jamás, y sus hijos cautivados del cautiverio egipcio, bautizados en agua escaparon
    hacia el desierto del Sinaí, descendiendo al corazón de la tierra, renaciendo Israel de su corazón santísimo, viviendo nuevamente enriquecidos en la gloria celestial. Verdaderamente, si Israel hubiese fallado en renacer de su corazón santísimo,
    entonces no hubiera jamás entrado al cielo eternamente amado, enriquecido y bendecido: por ende, Él necesitaba el corazón de la tierra santísimo como el de su pecho y lleno de su amor infalible por su Hijo Jesucristo, su Espíritu, Israel y las
    naciones, y así, sus hijos asciendan eternamente amados hacia la gloria angelical.


    Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial siempre usar una carne sagrada y llena de su Espíritu Santo junto con poderes eternos y glorias que Satanás, los ángeles caídos y la muerte fallarían siempre en entender toda una vida
    con sus hijos de Israel y de las familias de las naciones, además, él jamás podrá tocarlas, como una vez tocó a Jacobo, por ejemplo. Legítimamente, nuestro Padre celestial deseaba vivir su vida contigo junto con tus amados en su semilla santa, que
    sólo sale de Él hacia ti, haciéndote perfecto y santo, así como Él en la eternidad, porque Él siempre ha estado en tu alma viviente, dado que tu alma emergió de Él, para que tú vivas como su hijo por siempre bendecido en toda la tierra.


    En otras palabras, nuestro Padre celestial te dio vida a ti junto con tus amados de su carne sin pecados, así como su perfecta voluntad es de Él en ti, lográndola contigo en la tierra, así como en la gloria angelical con sus ángeles, además, Él
    creó nuevas riquezas, poderes y glorias jamás tocadas por el pecado, gozándolas tú hasta que su reino venga. Divinamente, nuestro Padre celestial está con su Espíritu en tu alma viviente, rodeándolo tu carne pecadora y el espíritu de error,
    entonces, bautizándote, invocándolo a Él, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, instantáneamente, la carne sagrada de su Hijo Jesucristo lo rodeara a Él: liberándolo a crecer dentro y fuera de ti, logrando su voluntad perfecta
    siempre en tus días.


    Realmente, nuestro Padre celestial crecerá en ti con su Espíritu, pero en la carne vencedora de su Hijo Jesucristo, que originalmente es Isaac, y sobre el monte Sion, descansando sobre el monte Moriah, Abraham fue declarado santo y perfecto en Canaán,
    recibiendo así a sus hijos prometidos en perfecta santidad en sus días, empezando con Jacobo y los doce patriarcas israelíes sin pecado alguno siempre. Bien, esto es lo que sucederá contigo y con tus amados, vecinos y amistades, bautizados en la bañ
    era hogareña, entonces, sumergiéndote, tú emergerás del río jordán en Canaán con nuestro Padre celestial y su Espíritu Santo, porque Él siempre está en tu alma viviente y, ahora, Él es liberado, rodeado de la carne sagrada, lograra su voluntad
    perfecta en ti en la tierra finalmente.


    Históricamente, nuestro Padre celestial siempre ha fallado en trabajar en otras carnes con sus hijos de Israel y de las naciones, porque Él es extremadamente perfecto y santo, por ende, Él requiere perfección y santidad de ti, y esto es únicamente
    posible en la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, que es Isaac, atrayendo para ti de Canaán y del cielo arriba riqueza cotidiana. Además, nuestro Padre celestial ha llamado a cada hombre, mujer, niño y niña de toda generación de Israel y de las
    naciones a amarlo, a servirle y a alabarlo a Él, bautizados en agua y en el Espíritu Santo, y así, ellos tengan la carne requerida y el Espíritu Santo en ellos, para Él mismo enriquecerlos de Canaán y del cielo arriba con riquezas cotidianas.


    En otras palabras, ya que nuestro Padre celestial ha tenido a sus hijos bautizados en agua, invocándolo a Él, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, Él mismo los ha vestido a ellos con su carne sagrada, huesos inquebrantables
    y sangre expiatoria de poderes eternos que enriquecen la tierra enteramente, para su nuevo reino venidero de su amor eterno. Ciertamente, nuestro Padre celestial había empezado a vestir no solamente a Isaac con su semilla santa, que es su carne sagrada
    junto con su sangre expiatoria llena de vida y de riquezas asombrosas, enriqueciendo la tierra entera con su humanidad eterna, pero igualmente, tiene poderes asombrosos para conquistar continuamente nuevas riquezas, glorias y poderes nunca antes vistos,
    existiendo siempre en Canaán, esperando por ti pacientemente.


    Francamente, riquezas, glorias y poderes en que tú habías nacido con ellas originalmente de nuestro Padre celestial, emergiendo de su imagen y de su alma santísima, que Satanás junto con sus ángeles caídos siempre ha tratado de tocarlas con sus
    manos inicuas, fallando siempre en lograrlo hasta hoy, porque están escondidos en su carne sagrada en Canaán, para tú recibirlos pronto bautizándote en agua únicamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial creó cielos y tierra con su asombrosas
    dulzura y riquezas sin fin, glorias y poderes jamás tocadas por el pecado de Lucifer y la terrible rebelión angelical y la muerte, que tú puedes tenerlas hoy en día, para gozarlas tú con tus amados únicamente en su carne sagrada, porque, en ella,
    Satanás fallara en verlas y en tocarlas para siempre.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial tendrá su corazón santísimo muy feliz en su pecho, pero igual en el tuyo, establecido en ti, amándolo continuamente a Él, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y a sus huestes angelicales toda una eternidad
    entera, en Canaán, en donde su corazón está debajo de él, amándote apasionadamente y con riquezas cotidianas en tu país natal. Este es el amor infalible de nuestro Padre celestial desde su corazón santísimo, entregado a sus hijos de Israel y de
    las naciones, emanando continuamente de su roca de salvación, que es su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, recibiéndolo tú inmediatamente bautizándote en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, clavado sobre la cruz del monte Sion, en
    Canaán, victorioso contigo para siempre.


    Últimamente, el santo nombre de nuestro Padre celestial necesitaba ser clavado a su semilla santa en Canaán, bendiciendo la tierra hasta remover el pecado de ella enteramente, y así, sus hijos de Israel y de las naciones vivan: amándolo, sirviéndolo,
    honrándolo y exaltándolo, porque estará clavado a ti junto con tus amados sobre su cruz del monte Sion, enriqueciéndote a ti toda una eternidad entera. Ciertamente, este es el santo nombre fuegos de nuestro Padre celestial, que todos han fallado en
    entenderlo, poseyendo asombrosas riquezas de santidad y perfección únicamente existiendo en Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero ahora estos atributos divinos existen en ti también, clavados a su cruz sobre el monte Sion en Canaán, que
    eres tú con tus amados eternamente enriquecido.


    Esto es algo, que nuestro Padre celestial necesitaba hacer desde el inicio en la tierra y en Canaán, porque es tierra santa, en donde el pecado jamás existió en la eternidad, por ende, Él necesitaba clavar su santo nombre fuegos, que todos han
    fallado en entenderlo hasta hoy, y clavarlo sobre su carne sin pecados que igualmente todos fallan en entenderlo hasta nuestros días. Por ende, bautizado en agua, invocando a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, tú
    obtendrás el cuerpo glorificado, que es su semilla santa, saliendo de su cuerpo glorioso para que tú seas uno con Él en su cruz y con su santo nombre: y así, poderes operen en ti cada día que nadie podrá entenderlos jamás.


    Porque así es como nuestro Padre celestial ha estado haciendo su voluntad perfecta con sus huestes angelicales del cielo, y así es como Él necesita llevar a cabo su perfecta voluntad contigo y con tus amados, vecinos y amistades en la tierra entera,
    porque Él necesita enriquecerla contigo y con riquezas de Canaán, para que su reino de amor eterno venga al fin. Realmente: --para nuestro Padre celestial tener su semilla santa, como la carne sagrada y sangre expiatoria de Isaac, recibiendo con clavos
    de bronce su santo nombre fuegos junto con su Hijo Jesucristo y contigo y tus amados, vecinos y amistades, entonces, Él necesitaba su semilla santa ya bautizada del Mar Rojo, para destruir el pecado de toda la tierra y de su humanidad últimamente.


    Consiguientemente, su Hijo Jesucristo necesitaba nacer del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, en Canaán, porque jamás existió el pecado en su tierra santa, como su dulce hogar para su cruz del monte santo de Jerusalén y con
    su santo nombre fuegos, clavado a sus hijos de Israel y de las familias de las naciones antiguas y modernas con perfecta salvación eterna. Esto significa, que nuestro Padre celestial necesitaba tener al hijo único de Abraham naciendo con su carne sin
    pecados y sangre expiatoria, que jamás nadie la entiende hasta hoy, logrando que Jacobo junto con los doce patriarcas israelitas vivan en Canaán y sin relación al pecado, y sus hijos recogiendo pecados del mundo entero en el cautiverio egipcio, bautiz
    ndose todos del Mar Rojo finalmente.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba su santo nombre, clavado a su semilla santa, que había recogido pecados cometidos por Israel antiguo y moderno junto con las naciones sobre Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, destruyéndolos de
    la tierra enteramente, finalmente clavando a sus hijos a poderes de su nombre sobre la cruz del monte Sion, en Canaán, asegurando salvación eterna para todos. Visto que, sólo así nuestro Padre celestial transferiría cada poder, que sus hijos de
    Israel y de las naciones antiguas y modernas necesitaban para vivir en la tierra entera siempre victorioso sobre Satanás, ángeles caídos, la muerte, enfermedades, conflicto, pobreza, familias brujas y el infierno, por ende, ellos vivan su misma vida
    divina enriqueciéndolos progresivamente, así como Él vive enriquecido en glorias angelicales siempre.


    Poderes reales, operan en ti, porque bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, entonces tú eres bendecido: poderes existiendo únicamente en la carne sin pecados de nuestro Padre celestial y en su Juramento a Isaac, derramado sobre
    Canaán por ti y los tuyos, siempre poseyéndolos legítimamente, y artimañas de Satanás jamás te encuentren en tus días hasta ver su reino venir. Sinceramente, en la semilla santa de nuestro Padre celestial, entonces nosotros disfrutamos su carne
    sagrada y su sangre expiatoria, que Satanás junto con sus ángeles caídos, la muerte, familias brujas y demás con corazones malvados siempre han fallado en entenderlo, buscándote para destruirte a ti, porque Satanás necesita destruir antes que tú
    bendigas su santo nombre sobre la cruz del monte Sion, en Canaán.


    Porque para Satanás verte a ti honrando el santo nombre de nuestro Padre celestial, que él siempre ha fallado en entenderlo junto con los ángeles caídos, la muerte y familias brujas, entonces, esto es una seria derrota para su reino de tinieblas, que
    ahora él se siente extremadamente derrotado, viéndote bautizado junto con tus amados, por ello, él se aleja de ti siempre. Ciertamente, Satanás con sus secuaces siempre ha fallado en entender el santo nombre de nuestro Padre celestial, su Hijo
    Jesucristo y su Espíritu Santo, que él se siente perdido contigo bautizado, porque él ha fallado también en entender la carne sagrada y la sangre expiatoria hasta hoy en día, por ende, tú eres una amenaza seria para él, siempre fallando en
    entenderte a ti enteramente.


    Por ende, es importante, que no solamente tú seas bautizado en agua junto con tus amados, especialmente tus niños, invocando su santo nombre fuegos haciendo así que tú seas vestido de su carne sin pecados y de su Espíritu Santo, en donde nuestro
    Padre celestial cumple con su voluntad perfecta siempre en tus días, cuando tu carne pecadora es finalmente destruida en el infierno. Ahora, nuestro Padre celestial vivirá contigo junto con su Espíritu Santo, porque tú vestirás de su cuerpo
    glorificado, nacido inicialmente de Él, por el Espíritu Santo del vientre estéril de Sarah para declarar a Abraham perfecto y santo, entonces, nuevamente Isaac nació de la hija virgen de David, declarándote a ti perfecto y santo con acceso a su
    nueva tierra: pues, eternamente enriquecido serás últimamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesita a sus hijos de Israel y de las naciones: vistiéndose de su carne sagrada y de su Espíritu Santo y lleno de su vida y de poderes del Juramento a Isaac, expulsando así a Satanás y a sus ángeles caídos junto
    con la muerte de sus vidas, porque Él necesita ser el único Dios Todopoderoso de todos en la eternidad. Legalmente, nuestro Padre celestial siempre puede evitar a Satanás y a sus secuaces de influir en tu vida con mentiras, maldiciones, brujerías,
    enfermedades, pobreza y muerte junto con otros males, porque Él es santísimo en el cielo con huestes angelicales y contigo en la tierra igualmente, cuando vistes su carne sagrada, conquistando así nuevas riquezas, poderes y glorias nunca vistas antes
    por nadie hasta hoy.


    Además, nuestro Padre celestial necesita llenar la nueva tierra, como su reino de su amor eterno con sus riquezas, emanando de ti, como cuando tú saliste de su imagen y de su alma santísima, enriqueciendo así a Canaán y la tierra entera, como la
    gloria angelical jamás lo fue antes, porque Él desea vivir con nosotros en su amor perfecto y riquezas una eternidad entera. Además, nuestro Padre celestial necesita tener su nuevo reino de su amor eterno, que siempre existió en su Hijo Jesucristo y
    en su Espíritu Santo junto con sus huestes angelicales, pero Él necesita a sus hijos vistiendo su cuerpo glorificado de su carne sin pecados y llena de vida, en donde Satanás y sus ángeles caídos y la muerte fallaran en influenciarlo siempre hasta
    hoy.


    Además, nuestro Padre celestial necesita no solamente a Israel, pero igualmente a las naciones, entregándole a Él sus hijos nacidos de ellos por poderes del Juramento a Isaac, bautizados en agua: pues, ellos estarán viviendo en su carne sagrada y en
    su Espíritu Santo al comer del pan y vino de su Mesa santa con Él, finalmente entonces sus ángeles nacerán en su nueva tierra. Realmente, ángeles santos serán todos ellos en gran número, que nuestro Padre celestial necesita naciendo de las
    familias de las naciones, empezando con Israel, reemplazando aquellos perdidos a Lucifer en su rebelión angelical en contra de su santo nombre fuegos en la gloria celestial, y así, ellos hagan sus obras, que ángeles antiguos hacían, y nuevas glorias
    serán conquistadas en la tierra entera finalmente.


    Sin embargo, Satanás entiende, que nuestro Padre celestial está dispuesto a hacer con Israel y con las naciones, y esto es lograr tener nuevamente sus santos ángeles, que son sus hijos a hacer grandes obras, que eran normalmente ejecutadas por huestes
    angelicales antiguas hasta que Lucifer los engaño, por ende, Satanás está en Canaán con familias brujas, teniendo sus hijos antes que el Padre tenga los suyos finalmente. Firmemente, Satanás sabe, que él jamás tendrá a sus hijos nacidos de Israel,
    porque el mal no sale de la semilla santa de nuestro Padre celestial jamás, que es la carne de Isaac, como su convenio de vida para con Israel eterno, entonces, es imposible para Satanás salir de ellos, pero él tiene familias brujas con sus hijos en
    Canaán, engañando finalmente al mundo entero.


    Ciertamente, Satanás amaría ser de Israel, como de la semilla santa de nuestro Padre celestial, que es la carne sin pecados y sangre expiatoria de Isaac en Israel, finalmente entregándonos al Rey Mesías, pero jamás a Satanás como el falso Mesías:
    empero, él ha nacido en otro lugar, engañando naciones, empezando con Israel, asegurándoles que él es el Mesías, cuando esto es imposible en él. Por lo tanto, Satanás está usando la carne pecadora, como familias satanistas para engañar a Israel
    y las naciones, para que todos ellos conozcan mentiras, maldiciones, calumnias, enfermedades, pobreza y muerte, sin embargo, nuestro Padre celestial está usando su carne sin pecados y su Espíritu Santo, bautizando a sus hijos siempre en agua,
    conociendo progresivamente su verdad que los libera con riquezas cananeas eternamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial nos ha entregado una tierra con océanos, mares, ríos, lagos y otros cuerpos de agua, como nuestra bañera hogareña, para que tú te sumerjas en ella: emergiendo instantáneamente del río Jordán, y lejos del mundo,
    para entrar en Canaán y en su nueva tierra, en donde el pecado no existió jamás en su carne sin pecados y en su Espíritu Santo. Y así, el corazón santísimo de nuestro Padre celestial es muy feliz con sus hijos de Israel y de las naciones, como tú
    y yo hoy, bautizados en agua y en su Espíritu Santo, entonces, nosotros estamos gozándonos de su vida eterna, al ser vivida por cada uno de nosotros en riquezas de Canaán, mientras aun vivimos en nuestros hogares y en nuestros países natales.


    Sinceramente, esta es una vida gloriosa, que nuestro Padre celestial le agradaría vivirla con sus familias Israelitas y con las naciones en Canaán, en donde el pecado falla en existir y Satanás no tiene una puerta de entrada en ella, por ello, su
    corazón santísimo es feliz con sus hijos bautizados en agua, viviendo en su dulce hogar, finalmente gozando su vida asombrosa contigo siempre. Visto que, este es el problema, que Israel sin conocerlo ha sufrido en toda generación, porque familias
    brujas siempre los rodean con tinieblas de brujerías interminables, para que la vida gloriosa que nuestro Padre celestial les ha confiado no se manifieste en Canaán jamás, bendiciendo a todas las familias de las naciones, en donde espíritus inmundos
    desaparecen, sólo con todos ellos bautizados en agua.


    A tiempo, nuestro Padre celestial les dio vida a sus hijos de su imagen y de su alma santísima, para Él mismo vivir en sus almas eternas, sin embargo, al Adán y Eva comer del fruto prohibido, engañados por la serpiente del Edén, Él jamás les
    abandonó, esperando, revestirlos de su carne sagrada, manifestándose así en ellos con glorias interminables, enriqueciendo la tierra entera infinitamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial siempre está en su alma viviente en cada hijo suyo, rodeá
    ndolo la carne pecadora y tinieblas, sin Él poder manifestarse Él mismo con sus glorias en sus hijos hasta que sean bautizados en agua, recibiendo finalmente su carne sin pecados, en donde Él crece con glorias, poderes y riquezas en todos ellos y en
    la tierra entera—para su reino venidero.


    Indiscutiblemente, Satanás fallara en parar glorias, poderes y riquezas insondables de nuestro Padre celestial, que jamás han sido tocadas por el pecado, para manifestarse en sus hijos en toda la tierra finalmente, porque él siempre ha fallado en
    entender el santo nombre, la carne sin pecados, la sangre expiatoria y poderes del Juramento a Isaac, por ende, la tierra entera enriquecerá contigo al fin bautizado. Históricamente, nuestro Padre celestial le aseguraba a Abraham, que todas las
    familias serán benditas en su semilla santa, que es su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, para Él no vivir más rodeado de la carne pecadora en el alma de sus hijos, pero ahora, lo rodeara su carne sagrada y su Espíritu,
    creciendo Él mismo en toda alma, enriqueciendo la tierra enteramente.


    Por consiguiente, nuestro Padre celestial siempre ha bendecido todas las familias de las naciones por amor a Israel, por la carne sin pecados y la sangre expiatoria, que ellos conllevan en todos sus días, por ende, Él trabaja con ellos, logrando
    poderosas obras en muchos lugares, como Él desee siempre, enriqueciendo aquellos que eventualmente se bautizaran en agua, salvándose en su carne santísima. Realmente, nuestro Padre celestial siempre ha trabajado con las doce tribus de Israel, de una
    manera u otra, empezando con Abraham e Isaac, porque Él necesitaba a todo Israel recogiendo de antiguas y modernas naciones pecados cometidos en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero igualmente, Él necesitaba cruzar el desierto
    de Sinaí con Israel celebrando sus Sábados sin fallarles jamás.


    Cariñosamente, nuestro Padre celestial empezó su convenio de días Sabáticos con Moisés e Israel en el desierto del Sinaí, ejecutando rituales y ceremonias del Juramento a Isaac, mientras la humanidad entera yacía ya sobre postes del infierno,
    mordidos por serpientes venenosas: entonces, en cada reunión santísima del Sábado, Israel es la nación más santa posible, bendiciendo todas las familias con grandes poderes en toda la tierra. Visto que, Israel antiguo nació inicialmente con la
    carne sin pecados, la sangre expiatoria de la vida eterna de nuestro Padre celestial y con riquezas sin fin, bendiciendo la tierra entera con perfecta santidad siempre, pero igualmente, en cada día Sabático su mera presencia santísima hace a Israel y
    las naciones perfectamente santas, para su reino venidero de su amor eterno por sus hijos.


    Aquí es como. Nuestro Padre celestial ha mantenido a Israel antiguo y moderno perfecto y santo en sus Sábados santísimos, por cuanto, ellos jamás se bautizaban en cada generación para entrar a su convenio de vida, como carne sagrada de Isaac, pero
    igualmente entrar en Canaán que es en ambos sin pecado perpetuamente, bendiciéndolo todo mundialmente no solamente en cada Sábado, pero cada día hasta que su reino venga. Aquí es como. Nuestro Padre celestial ha bendecido a todas las familias de las
    naciones con Israel, como cuando Él mismo normalmente se reúne con ellos en cada celebración Sabatina, bendiciendo así con paz, amor y otras poderosas bendiciones, que Él normalmente le entrega a Israel y a la tierra entera, enriqueciendo así a su
    nueva tierra, como el reino angelical jamás fue enriquecido hasta hoy.


    De otro modo, toda la tierra seria violenta, como en días de Noé, porque cada hombre, mujer, niño y niña, estaría viviendo en la carne pecadora, el fruto prohibido y el espíritu de error rebelde hacia nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y
    su Espíritu Santo, que Él llamó a las aguas para parar toda violencia—como un llamado mundial al bautismo en agua. Hoy en día, nuestro Padre celestial ha podido tener paz entre todas las familias en la tierra entera, mientras Él es celebrado cada
    Sábado por Israel y entre las naciones, sin embargo, cada vez que sus enemigos matan a sus hijos, como en holocaustos, entonces días violentos de Noé se manifestaban nuevamente, como guerras mundiales junto con otros conflictos terribles.



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