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    From IVANIVAN555@aol.com@21:1/5 to All on Fri Aug 14 18:04:49 2020
    Sábado, 15 de Agosto, 2020 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    El PADRE clavó su corazón santo: amándote a ti junto con su Hijo JESUCRISTO sobre su CRUZ: enriqueciéndote al instante infinitamente:


    Afectuosamente: Nuestro Padre celestial creó los cielos y la tierra, porque Él necesitaba vivir con sus hijos en su nuevo reino, en donde el pecado no existe infinitamente, por ende, Él inmolo a su único Hijo Jesucristo, como su Cordero, desde antes
    de la fundación del mundo, y así, Él derramar su vida eterna victoriosa sobre Satanás, la muerte y el pecado perpetuamente. Por eso, es que cuando Adán y Eva pecaron en contra de Él y su santo nombre fuegos, porque ellos comieron del fruto
    prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, entonces, Él tenia que transportarlos del paraíso a vivir en la tierra, como desde donde Él tomo un puñado de polvo para cubrir sus almas vivientes con carne.


    Realmente, nuestro Padre celestial creó los cielos y la tierra con sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, llenando así la tierra con su vida, dándole vida a sus hijos, pero igualmente, creó las cosas amorosamente, y así, ellos las gocen todo con
    dulzura: Dulzura tornando no solamente el corazón de la tierra en su amor eterno, pero también en su dulce hogar eterno, en Canaán. Sin embargo, Lucifer junto con sus ángeles caídos siempre observaban, cómo ellos no solamente atacarían a nuestro
    Padre celestial pero también a su Hijo Jesucristo y a su Espíritu Santo al atacar a sus hijos nacidos de su imagen, para vivir conforme a semejanza de su Hijo, que es la carne sagrada, como Templo para su santo nombre fuegos en la tierra para siempre.


    Además, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a su Hijo Jesucristo inmolado antes de la fundación del mundo, y así, Él derramar su sangre expiatoria sobre él, tierra creada, poblándola con sus hijos nacidos de su imagen, viviendo a
    semejanza de su Hijo, como el cuerpo glorificado honrando su santo nombre fuego eternamente y con sus Diez Mandamientos entregados últimamente a ellos por Moisés. Por lo tanto, Lucifer tenía conocimiento hasta cierto grado, de cómo nuestro Padre
    celestial crearía sus nuevos ángeles, pero él falló en conocer realmente cómo, empero, él podía ver que Adán y Eva habían sido creados y eso seguiría el nacimiento de sus hijos, por ende, su nuevo reino estaba siendo formado—y él tenía que
    bloquearlo o ser parte de él.


    Ciertamente, Lucifer había engañado a un tercio de las huestes angelicales, además, hizo que Eva creyese en la serpiente, como amiga, para comer del fruto prohibido, pecando así ante nuestro Padre celestial y su santo nombre fuegos, y así, su Hijo
    Jesucristo y el Espíritu Santo junto con huestes angelicales fieles fallen en honrarlo, por la presencia del pecado en el cielo. Sin embargo, aunque Lucifer hizo que no solamente Eva y Adán junto con sus hijos coman del fruto prohibido, para que ellos
    vivan eternamente en pecado en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero, él falló en entender su corazón santísimo, repleto e su amor infalible, además, listo para derramar su misma vida por ellos, si fuese
    necesario.


    No obstante, Lucifer estaba decidido no solamente a contaminar la gloria angelical con sus pecados y rebelión, pero igualmente la tierra entera, empezando en el paraíso, y así, nuestro Padre celestial falle en tener su reino, que soñaba gozarlo en el
    futuro, libre del pecado para siempre vivir con sus hijos con su amor asombroso, gozos, paz y alegrías sin fin en la eternidad. Aunque Lucifer había contaminado con pecado y rebelión a Adán y a Eva en el paraíso junto con la tierra entera, porque de
    ella, Él tomó un puñado de polvo para cubrir sus almas vivientes con carne, entonces, él decidió contaminarla con sangre también, para que la tierra sea una maldición hacia sus hijos esperando por Él descender con su reino últimamente.


    Por eso, Lucifer encontró a Caín, sin poder acercarse a Abel su hermano, para que Caín lo mate, así como él había presentado su cordero, ofreciéndolo hacia nuestro Padre celestial, entonces, la sangre recibida por nuestro Padre en el reino
    angelical, inmediatamente, Él vea la tierra manchada por la sangre de Abel, maldecida junto con su humanidad entera por el pecado de Caín. Ahora, Lucifer tenía que haber tenido a Caín matando a su hermano Abel, por sacrificar un cordero ante nuestro
    Padre celestial, buscando bendición para él en la tierra, así como siempre lo hizo hasta aquellos días, por ende, por la sangre ofrecida para bendecir la gloria angelical, inmediatamente, su propia sangre tenía que derramarse a tierra, maldicié
    ndola para Caín y para la humanidad entera.


    Eventualmente, Lucifer tenía que tener a Caín matando a Abel, porque él derramó la sangre del cordero, que realmente complació a nuestro Padre celestial y el reino angelical junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, que Lucifer sintió, que
    había sido una victoria total en contra de él, entonces, derramando la sangre inocente del justo Abel, maldeciría la tierra por generaciones venideras. Esta fue venganza de Lucifer sobre Abel y aquellos ofreciendo sacrificios ante nuestro Padre
    celestial, para que dejen de hacerlo más, porque Lucifer y sus ángeles caídos sentían derrota total, cuando la sangre expiatoria complacía el corazón del Padre celestial, porque: como nuestro Padre, Él fue herido ver a Adán y a Eva pecando
    perpetuamente—por ello la sangre expiatoria calmaba su dolor para siempre.


    Consiguientemente, Lucifer logró maldecir la tierra entera, cuando Caín derramaba la sangre justa de Abel en ella, convirtiéndolo todo en un sacrificio, que uno de los suyos había llevado a cabo con su propia carne y sangre, tornando la tierra en una
    maldición eterna no solamente para Caín y la humanidad entera, pero igualmente para que nuestro Padre celestial jamás logre su dulce hogar. Sin embargo, nuestro Padre celestial tenía un plan poderoso, que Lucifer falló en entenderlo, y esto es, que
    su Hijo amado, Jesucristo, fue inmolado antes de la fundación del mundo, que lo único que Él tenía que hacer, era transferirlo desde la gloria angelical hacia la tierra, revertiendo así la maldición de ella por Caín y la humanidad entera.


    Francamente, nuestro Padre celestial llevaba en su corazón santísimo a su Hijo Jesucristo sacrificado desde antes de la fundación del mundo, que Él tenía que transferirlo a tierra: derramándolo enteramente sobre su altar en Canaán, y así, Él
    finalmente derrame de su corazón amoroso sobre sus hijos, resucitándolos a todos, viviendo nuevamente, pero con riquezas, glorias, poderes y santidades jamás tocadas por el pecado. Sin embargo, para hacerlo todo así: entonces, nuestro Padre celestial
    necesitaba encontrar a alguien dispuesto a oír y creer en sus palabras de vida, haciendo posible este proyecto poderoso en los últimos días, y así, Él salvar no solamente a Caín y la humanidad, pero igualmente la tierra entera, convirtiéndola en
    tierras hermosas con paz y dulzuras sin fin para sus hijos vivir eternamente.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba convertir las maldiciones en la tierra, que Caín había causado después de haber matado a su hermano Abel, porque Él necesitaba convertir la tierra entera en un lugar de grandes bendiciones, digno de
    recibir su dulce hogar, y así, vivir eternamente amado por sus hijos de Israel y de las familias de las naciones, empezando en Canaán. Considerando que, después que Caín había derramado la sangre de Abel, entonces, nuestro Padre celestial oía la
    voz de la sangre, llamándolo a Él para que haga justicia por él, perdonando a su hermano Caín por haberlo asesinado, haciendo que pecados, maldiciones y violencia invadan la tierra desde el infierno tormentoso, porque los demonios se alegraron de ver
    sangre inocente derramarse a tierra.


    Ahora, nuestro Padre celestial tenía que revertir estos pecados, maldiciones y violencias, que Caín había causado al derramar la sangre de su hermano a tierra, causando problemas en las familias de las naciones, con solamente tener su Cordero inmolado
    desde la fundación del mundo presente en Canaán, y para esto Él necesitaba a Abraham sacrificando tres carneros sobre su roca de salvación. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham sentándose con Él a su Mesa
    santa junto con sus 318 hijos adoptados (comprados con dinero de extraños), porque ellos tenían que comer de su Hijo Jesucristo el pan y vino, y así, ellos reciban la carne sagrada que honra su santo nombre fuegos en la tierra por una eternidad entera.


    Históricamente, Lucifer junto con sus ángeles caídos y la muerte atacaba a su santo nombre fuegos en la gloria celestial, y así, controlar no solamente el reino angelical, pero igualmente sus hijos nacidos de su imagen para vivir conforme a semejanza
    de la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, como el cuerpo glorificado, el único Templo honrando su santo nombre por una eternidad entera. Realmente, cuando Eva junto con Adán y sus hijos comieron del fruto prohibido, entonces, ellos mataron a su
    Cordero, abandonando su fruto de vida del paraíso, haciendo que ellos desciendan a la tierra, además, Lucifer hizo que Caín matara a su único hermano Abel, incrementando así pecados en contra del santo nombre de nuestro Padre celestial, para que
    Canaán jamás sea su dulce hogar.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba revertir lo que Lucifer junto con sus ángeles caídos había hecho no solamente en contra de Adán y sus hijos en el paraíso, pero igualmente, Él necesitaba deshacer el pecado de Caín, cuando mataba a su
    hermano justo Abel, contaminando la tierra, haciendo imposible que el Padre viva en su dulce hogar con sus hijos, eternamente enriquecidos para siempre. Por consiguiente, nuestro Padre celestial necesitaba sentarse a su Mesa santa para comer del pan y
    vino de su Hijo Jesucristo, sirviéndolo él diariamente a los ángeles del cielo, manteniéndolos así a todos ellos santos para gloria de su santo nombre fuegos, por ende, su Hijo amado tenia que hacer lo mismo con Abraham y las familias de las
    naciones, empezándolo todo en Canaán.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, porque Él enviaría a su Espíritu Santo a su vientre enfermo, convirtiéndolo en su corazón santísimo para que todo Israel
    nazca, empezando con Isaac, porque su Cordero derramaría su sangre expiatoria, deshaciéndose así del pecado de Caín en contra de su único hermano Abel en la tierra. Desdichadamente, Caín siendo malvado en contra de su único hermano Abel, atacá
    ndolo a él, matándolo, para derramar su sangre inocente a tierra, contaminándola con su pecado para que nuestro Padre celestial falle en tener a sus hijos naciendo en su imagen y en su semejanza santísima del corazón de la tierra, entonces, Canaán
    jamás seria así su dulce hogar en la eternidad venidera.


    Eventualmente, nuestro Padre celestial tendría a sus hijos naciendo del vientre estéril de Sarah, convertido en su corazón santísimo, por el Espíritu Santo, y así, no solamente Israel antiguo nacería en generaciones venideras, empezando con Isaac,
    pero igualmente, Isaac nuevamente, como su Hijo Jesucristo y Cordero en Canaán, derramando su sangre expiatoria de vida eterna, para que sus hijos vivan eternamente enriquecidos postreramente. Realmente, nuestro Padre celestial seguiría teniendo a sus
    hijos naciendo del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque: Isaac sería primero y ultimo por nacer en Canaán; y así, por pecados de sus hermanos, rebeliones y cegueras derramaría su sangre expiatoria a tierra, deshaciéndose del
    pecado de Caín en contra de su único hermano Abel, bendiciendo la tierra entera nuevamente por fin.


    Oportunamente, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac de Sarah, por el Espíritu Santo, convirtiendo su vientre en su corazón santísimo, naciendo así Isaac primero y luego último del vientre virgen de la hija de David,
    finalmente derramado su sangre expiatoria victoriosa sobre Satanás, la muerte y el infierno por sus hermanos y hermanas de Israel y de la humanidad entera. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba limpiar la tierra del pecado, por dentro y por
    fuera, es decir, convertir el corazón de la tierra santísimo, como el suyo no solamente para tener a todo Israel antiguo renaciendo en su carne sagrada, como el cuerpo glorificado de Isaac, que derrotó a Satanás y la muerte, pero igualmente, honra su
    santo nombre fuegos por una eternidad entera.


    Definitivamente, fue importante para nuestro Padre celestial que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac del vientre estéril de Sarah, tornándolo en su corazón santísimo, por el Espíritu Santo, naciendo de él sus hijos con carne sagrada, honrando su
    santo nombre fuegos eternamente; además, Él derramó su juramento a Isaac, como su perfecta voluntad para con Israel y las naciones, bendiciendo la tierra entera nuevamente. Además, nuestro Padre celestial necesitaba derramar su perfecta voluntad de
    su corazón santísimo sobre Isaac, que fue no solamente para Jacobo, como su primogénito en Canaán, y así, sus hijos sean uno con él, como su primogénito también, pero renaciendo luego, como primogénito del corazón de la nueva tierra, convertida
    como su corazón santísimo, entrando así a vida eterna, eternamente justificados todos ellos.


    Nuestro Padre celestial necesitaba derramar de su amor infalible de su corazón santísimo para con sus Hijos, entonces, naciendo Isaac para que Israel sea su nación dorada, viviendo en poderes, bendiciones y riquezas de su Juramento a Isaac, convirtié
    ndolos en el pueblo más feliz para que glorias interminables de su santo nombre fuegos, desplieguen dulzuras cotidianas hacia las familias de las naciones siempre. Por lo tanto, cuando Isaac nació, entonces, el Templo del santo nombre fuegos de nuestro
    Padre celestial fue establecido en Canaán para honrarlo grandemente, y así, las familias de las naciones lo amen, sirvan y alaben, porque ellos deben adorar su santo nombre fuegos sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán, y hasta que el reino
    celestial descienda finalmente, quedándose con nosotros eternamente.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesita a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones, bautizados en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, y así, ellos alaben su santo nombre fuegos en la carne
    sagrada, que su Hijo Jesucristo victorioso sobre Satanás y la muerte, entonces, lograrían que la gloria celestial descienda a la tierra últimamente. Además, nuestro Padre celestial nos ha entregado poderes cotidianos en el Juramento a Isaac,
    derramados enteramente en el cuerpo glorificado de Isaac, porque Él necesitaba descender al corazón de la tierra pronto no solamente, convirtiéndolo en su corazón santísimo, pero igualmente, deshacer la maldad de Caín, cuando mataba a su único
    hermano Abel, así como Israel lo haría postreramente con su único hermano Jesucristo.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba deshacerse del pecado de Caín, ejecutado en contra de su único hermano Abel, justo en su presencia santísima, maldiciendo la tierra entera por su muerte sangrienta, por ende, Él hizo que Israel mate a su
    único hermano justo Jesucristo, derramando su sangre expiatoria revirtió el pecado de Caín en contra de Abel, tornando la tierra entera en dulzura eterna. Evidentemente, fue importante para nuestro Padre celestial no solamente tener a su Hijo
    Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, pero igualmente sus hijos prometidos, y así, Él pueda vivir con ellos de Israel y de las familias de las naciones, visto que Él necesitaba encontrar el pecado, si
    existía alguno, pero no encontró ningún pecado jamás en ellos.


    Entendiendo que, el pecado falla en existir en poderes del Juramento a Isaac, por ende, Él puede vivir su vida eterna con sus hijos del pasado y del futuro, observando siempre su amor infalible siempre desarrollándose en ellos, además, ve glorias,
    riquezas, santidades y alegrías asombrosas conquistadas ya, perpetuamente honrando, glorificando y enriqueciendo su santo nombre fuegos sobre el monte Sion, en Canaán. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba ver a sus hijos de Israel y de las
    naciones en carne sagrada, como el cuerpo glorificado de Isaac, pero, esta vez, nacido del vientre virgen de la hija de David: derrotando a Satanás, pecados, la muerte, el infierno sobre el monte Sion, derramando su sangre expiatoria últimamente, así
    como la sangre de Abel inicialmente, bendiciendo la tierra entera eternamente.


    Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham e Isaac ascendiendo al monte santo de Jerusalén, descansando en el Moriah, porque Él necesitaba su vida eterna, vivida ya con cada hijo suyo, vivirla ahora con Él, su Hijo amado
    y su Espíritu Santo en la gloria angelical, entonces, bautizado tú entras a Canaán a vivir enriquecido para siempre. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba empezar a gozar de su vida eterna, vivida ya con Abraham junto con su Hijo Jesucristo,
    como Isaac y su Espíritu Santo, y así, Él mismo gozarla con sus hijos, sumergidos en agua, emergiendo inmediatamente del Jordán con Él y con su Espíritu Santo, caminando hacia cada riqueza por una vida entera, empezando en tu hogar.


    Realmente, nuestro Padre celestial tuvo a Abraham conduciendo tres sacrificios y con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar sobre la roca de salvación, salpicados con sangre expiatoria, entonces, fue así, para luego regresar con
    su árbol, como sus hijos de Israel y de las naciones: expiando, juzgando y perdonando nuestros pecados, logrando así una vida enriquecida grandemente siempre. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial le manifestó a Abraham, que sus hijos vivirán en
    una tierra extranjera, Egipto, porque ellos bendecirían a Egipto grandemente e igualmente las familias de las naciones, protegiéndolos por poderes del Juramento a Isaac y con sus siete años de riquezas, después de experimentar siete años de hambruna
    de parte de Satanás, y hasta cumplir cuatrocientos años.


    Legalmente, la casa entera de Israel iba a nacer en el cautiverio, para vivir allí por cuatrocientos años, recogiendo pecados de las familias de las naciones, que tenían que ser llevados al bautismo del Mar Rojo, invocando la perfecta santidad de su
    nombre, abandonando así todo pecado en el lecho marino, para no volverlos a ver jamás en la eternidad venidera. En otras palabras, lo que nuestro Padre celestial había hecho con Israel antiguo, después de recoger pecados de las naciones, porque jamá
    s se bautizaron en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, fue para bautizarse por ellos en el Mar Rojo: bautizados ya, Israelitas caminaron victorioso hacia el corazón de la tierra sobre Satanás, pecados y la muerte con salvación eterna
    para todos.


    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba hundir el pecado no solamente en el lecho marino del Mar Rojo, pero igualmente en el infierno tormentoso, porque Él estaba decidido a remover las familias de las naciones del sufrimiento de su culpa por sus
    pecados y por haber fallado en bautizarse en agua, bautismo que los hubiera liberado de la perdición eterna del infierno. Empero, nuestro Padre celestial necesitaba ya a Israel antiguo viviendo en el cautiverio egipcio por cuatrocientos años,
    recogiendo pecados, cometidos en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, bautizado Israel y con poderes del Juramento a Isaac alcanzó el corazón de la tierra, conquistando puertas del enemigo y sus ciudades, finalmente resucitando con
    la humanidad entera en Canaán con salvación eterna.


    Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba tener a Israel antiguo nacido ya en el cautiverio egipcio de cuatrocientos años, caminando por el desierto del Sinaí, después de haber abandonado pecados del mundo entero en el bautismo del Mar Rojo,
    porque ahora ellos eran ciudadanos legítimos de Canaán, poseyendo riquezas, enriqueciendo así el corazón de la tierra enteramente, convirtiéndolo en su nueva tierra insultantemente bendecida. Además, nuestro Padre celestial necesitaba el Valle de
    los huesos secos, conocido como puertas del infierno también, que recibió de Caín la sangre justa de su único hermano Abel, tornándolo en su corazón santísimo, recibiendo así la sangre expiatoria del hermano único de Israel (nacido del vientre
    virgen) Jesucristo, revertiendo finalmente la maldición de la tierra en bendición, poder y riquezas por ti hoy.


    Por eso, nuestro Padre celestial puede recibir a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones por el bautismo en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo,
    recibiéndolos Él mismo en Canaán, renacidos en la carne sagrada, en donde Él ya ha perdonado todo pecado. Realmente, nuestro Padre celestial ha perdonado tus pecados de todo Israel y de las naciones, y lo único que debes hacer para recibir estas
    bendiciones, riquezas, sanidad y poderes asombrosos de alegrías interminables, entregadas a ti ya enteramente de Él, es por el bautismo en agua, renaciendo instantáneamente en su mundo que no morirá en la eternidad, y este es Canaán hoy en día.


    Ya que, esta es la carne de Isaac que nació en Canaán del vientre estéril de Sarah, convertido en su corazón santísimo, por poderes del Espíritu Santo, y así, tú tengas un cuerpo glorificado, bautizado en el río Jordán, pero también, ha
    derrotado a Satanás, ángeles caídos y la muerte, para que tú vivas sus riquezas por una eternidad, empezando en Canaán. Considerando que, cuando nuestro Señor Jesucristo le dijo a Israel: nadie conoce al Padre excepto el Hijo y nadie conoce al Hijo
    excepto el Padre—por lo tanto, la carne de Isaac junto con su sangre expiatoria y llena de vida eterna, descendió a Canaán, y así, tú poseyéndola vivas su misma vida, enriquecida ya, conociendo únicamente su amor infalible, riquezas y alegrías
    insondables.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial desde la gloria celestial observa a Canaán, sentando en su Silla Misericordia, cerca de la cruz, en donde su Hijo Jesucristo clavado a Israel y las naciones su santo nombre fuegos fue honrado infinitamente—por
    ende, porque la cruz recibió el cuerpo glorificado para Israel y la humanidad, entonces, su nombre es honrado en ellos, en ti y en la eternidad. Ciertamente, tú ya has honrado su santo nombre fuegos, así como tus antepasados junto contigo, como sus
    hijos de generaciones futuras, fuiste parte de la semilla, plantada por nuestro Padre celestial en Canaán, y así, tú nazcas para recibir su santo nombre clavado a ti junto con su Hijo Jesucristo, derramando su sangre expiatoria sobre la cruz, honrá
    ndolo infinitamente en carne sin pecados siempre.


    Sin embargo, para que tú recibas bendiciones de nuestro Padre celestial hoy, porque Él ya te ha bendecido junto con tus amados, como los del pasado y del futuro en su cruz, entonces, tú debes bautizarte en agua, invocando su santo nombre, abandonando
    la carne pecadora y el espíritu de error por la carne de Isaac, y así, tú vivas diariamente enriquecido, enriqueciéndote infinitamente. Definitivamente, nuestro Padre celestial está mirando a Canaán, para amarlo, bendecirlo y enriquecerlo, pero
    igualmente, Él sigue observando a sus hijos, como tú y yo bautizados en agua al invocar la santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo para abandonar la carne pecadora por la carne sagrada, en donde su santo nombre es honrado
    infinitamente, empezando en tu casa hoy.


    Esto significa, que nuestro Padre celestial se preocupa por ti, tus amados, vecinos y amistades desde la gloria celestial, porque Él está siempre observando a Canaán, para amarlo, bendecirlo y enriquecerlo, pero igualmente, Él está constantemente
    asegurándose, que tú siempre seas amado, bendecido y enriquecido por Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo con sus huestes angelicales, enviadas a ti permanentemente. Además, esto siempre será posible para que nuestro Padre celestial
    constantemente observe a Canaán y a ti también junto con tus amados, vecinos y amistades del mundo entero, porque Él es fiel a su Juramento a Isaac, derramado desde su corazón santísimo en Canaán y sobre la carne sin pecados, que tú recibes
    instantáneamente bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre.


    Es decir, también que no importa tu religión o creencia: nuestro Padre celestial ya te ha amado, bendecido y enriquecido infinitamente a ti junto con tus amados en su Hijo Jesucristo que nació inicialmente del vientre estéril de Sarah como Isaac, por
    el Espíritu Santo, y así, tú vivas protegido del pecado de Satanás, sus ángeles caídos, gente malvada y del infierno para siempre. Sin embargo, Satanás junto con sus ángeles caídos, gente malvada, como satanistas, y la muerte del infierno no
    quieren que tú conozcas estas verdades escondidas, ellos necesitan mantenerte hundido en tinieblas, para que tú vivas con males preparados por ellos: robándote, matándote y destruyéndote sin que tú te des cuenta jamás, de que tú ya has sido
    enriquecido infinitamente por el cielo.


    Por eso, es que tú tienes que bautizarte en agua en la bañera de tu hogar, llenándola de agua, sumergiéndote en ella, emergiendo inmediatamente del río Jordán en Canaán, porque tú te habrás arrepentido de tus pecados, abandonándolos con sus esp
    ritus inmundos, operando en contra de tu vida sin que tú te des cuenta de ello jamás, haciéndote maldades cada día y siempre. Verdaderamente, cuando tú fallas en invocar la perfecta santidad de su nombre, su Hijo y su Espíritu, bautizándote en tu
    bañera, entonces, tú estarás admitiendo que la carne pecadora opere con espíritus inmundos alrededor de ti, atacándote a ti y a tus amados, y así, tú jamás conocerás que tú ya has sido infinitamente amado, bendecido, protegido y enriquecido en
    su carne sin pecados.


    Además, nuestro Padre celestial conoce la voluntad de Satanás: atacando siempre a sus hijos con espíritus inmundos, ya seas tú musulmán, budista, hindú, cristiano, hebreo o cualquier otra religión mundana, por ende, Isaac nació de su naturaleza
    divina, por el Espíritu Santo, y así, tú vivir amado, bendecido y protegido en su carne sin pecados de males del infierno hasta que su reino venga. Por eso, es que es importante que tú no solamente seas bautizado en agua en la bañera de tu hogar,
    piscina, río, lago o playa, pero tú tienes que hacerlo pronto, eliminando así todos estos espíritus inmundos, operando en contra de ti y de los tuyos, vecinos y amistades, por ello, ve que ellos sean bautizados también, especialmente niños.


    Realmente, cuando tú ves cosas terribles sucediendo en tu entorno, como inseguridad, asaltos, robos, peleas, violencias sin razón alguna y accidentes de vehículos y maquinaria en el trabajo, entonces, esto significa que tú no te has bautizado en agua,
    bautismo que enviara todo espíritu inmundo al infierno, operando en contra de ti y de los tuyos, sin que te des cuenta de nada jamás. Amorosamente, nuestro Padre celestial nos ha entregado una salvación poderosa, al tener no solamente a Israel
    naciendo en el cautiverio egipcio, recogiendo nuestros pecados por cuatro siglos para abandonarlos en el Mar Rojo, invocando la perfecta santidad de su nombre, pero igualmente, ellos fueron por el desierto: expiando, juzgando y cubriendo nuestros pecados
    finalmente con la sangre expiatoria del Rey Mesías, Jesucristo, en Canaán.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial nos ha entregado una salvación asombrosa, al tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac inicialmente, como cordero de Abraham para que él sea declarado santo y perfecto eternamente sobre el monte Sion, descansando
    en el Moriah, pero igualmente, Él nos entregó conocimiento de Él con sabiduría infinita, inteligencia, poderes y sanidad en Canaán, y así, nosotros le sirvamos siempre. Empero, Satanás está en Canaán con familias satanistas, embrujando a
    familias Israelitas y judías, porque él no permite que cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones conozca, empezando en Israel, que ellos ya han sido bendecidos poderosamente en la carne de Isaac, en donde su santo nombre fuegos
    es honrado por una eternidad, empezando, únicamente contigo también bautizado ya.


    Seriamente, nuestro Padre celestial nos ha entregado una salvación poderosa no solamente para nuestro corazón, mente, cuerpo y espíritu humano, pero también junto con todo ello glorias, poderes y riquezas interminables, por su Hijo Jesucristo y su
    Espíritu Santo, pues, tenemos en Canaán: abundante conocimiento de Dios, sabiduría, inteligencia, riquezas, sanidad, leche y miel, paz llena de alegrías y dulzuras para la tierra entera. Legalmente, poderosas bendiciones vienen junto con nuestra
    salvación, que nuestro Padre celestial nos ha entregado por su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo clavado a Israel y las naciones, salvándonos, además, nos entregó conocimiento de Él, sabiduría, inteligencia, poderes, leche y miel, que lo tenemos
    todo en abundancia en Canaán, pero solamente cuando Satanás y sus familias satanistas abandonen tierra santa de Canaán.


    Presentemente, Satanás con las familias satanistas en Canaán, significa importantes brujerías para él, los ángeles caídos y la muerte que apuntan a devastar a Israel y la tierra entera, y así, Israel reciba al falso Mesías, Satanás disfrazado
    como judío, pero igualmente, tener familias de las naciones creyendo que él es el Mesías, finalmente engañándolos hasta que todos ellos descienden al infierno perdidos. Sin embargo, bautizado, tú escaparas artimañas de Satanás, sus ángeles caí
    dos, la muerte y el infierno, porque sumergido en agua, entonces, tú habrás abandonado la carne pecadora con el espíritu de error por la carne sin pecados y su Espíritu Santo, viviendo así eternamente bendecido en el cuerpo glorificado de Isaac, en
    donde tú eres amado, bendecido, enriquecido y protegido para una eternidad entera.


    Es decir, también que nuestro Padre celestial te ha declarado a ti perfecto y santo, así como Él lo es eternamente con su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y sus huestes angelicales, porque la carne sin pecado junto con su sangre expiatoria nació
    de Él cien por cien por su Espíritu, por ende, todo lo que el Padre tiene entonces está en ti también infinitamente. Considerando que, todo lo que nuestro Padre celestial es como el Dios Todopoderoso, tú lo encontraras en la carne sin pecado, es
    decir, que Él copió todo lo que Él es en Isaac y en su sangre expiatoria, y así, cuando tú eres bautizado, entonces, Él te recibe a ti perfecto y santo, así como Él lo es en la gloria celestial, y para siempre.



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