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    From IVANIVAN555@aol.com@21:1/5 to All on Fri Jul 17 16:19:43 2020
    Sábado, 18 de Julio, 2020 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    El PADRE vivirá CONTIGO (si, tú) ahora, SUS HIJOS, sumergido CON TODOS en sus DULZURAS sin fin:


    Amorosamente, nuestro Padre celestial creó la tierra con su amor asombroso e infalible, sintiéndolo intensamente en su corazón por sus hijos, aunque, cuando Él creaba los cielos y la tierra ellos no habían nacido aun, sin embargo, el amor para vivir
    con ellos estaba en su corazón y en todo su ser eternamente, fundándola (tierra) finalmente para vivir contigo su dulzura inagotable cada día. Ciertamente, cuando nuestro Padre celestial creaba la tierra, entonces, fue la tierra más hermosa en toda
    la Creación, porque Él la había creado con su amor intenso e infalible que siempre vive en su corazón santísimo por sus hijos, sabiendo que al darles vida a ellos de su imagen y de su alma viviente entonces ellos serían perfectos, así como Él
    siempre lo es eternamente.


    Considerando que, todo lo que nuestro Padre celestial había creado en el cielo y en la tierra, entonces, fue bueno ante sus ojos, sintiéndose así muy complacido en su corazón santísimo, porque todo lo creado en la tierra como en el cielo fue con su
    amor asombroso emanando constantemente de su mismo interior, entonces dulzura se sentía con grandes riquezas para gozarlo todo infinitamente. Es decir, que dulzura de su amor infalible de su corazón santísimo por sus hijos y por su vida eterna,
    entregada a ellos abundantemente para vivir con Él en la gloria celestial y en la tierra también, entonces, fue sentida intensamente por los ángeles, que realmente no se sentía la diferencia entre la dulzura de los dos lugares celestiales—pues era
    todo uno inicialmente.


    Realmente, nuestro Padre celestial creó la tierra, así como la gloria celestial, porque sus hijos nacerían en ella y su Hijo Jesucristo primero como Isaac de su siervo Abraham y del vientre estéril de Sarah su esposa, por el Espíritu Santo,
    introduciendo así su carne sagrada y la sangre expiatoria, emanando todo de Él, vistiendo así a sus hijos con gloria eterna en la tierra. Indudablemente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo inmolado desde la fundació
    n del mundo, porque sus hijos necesitaban nacer de su imagen y de su alma santísima y llenos del amor infalible de su corazón santísimo, amándolos grandemente, así como Él ama su misma vida en la gloria angelical, pero igualmente, amándolos en la
    tierra con perfecta santidad, como siempre será.


    Legalmente: Nuestro Padre celestial empezó un sacrificio importante sobre la roca de salvación en la gloria celestial ante ángeles, como testigos, creando así no solamente el cielo y la tierra, pero igualmente, otorgó vida abundantemente a sus hijos
    eventualmente, incontables como las estrellas del cielo arriba, que Él necesitaba el sacrificio empezado en el cielo continuando en Canaán, bendiciendo así a la tierra entera. Aquí es cuando. Nuestro Padre celestial lidio con Abraham, preparándolo
    así no solamente para sacrificar tres carneros con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca de salvación junto con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, pero igualmente, Él necesitaba sentarse a comer del pan y vino del
    sacrificio de la gloria angelical, teniendo así a su Hijo Jesucristo naciendo en Canaán finalmente.


    Legalmente, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo inmolado sobre la roca de salvación en la gloria celestial ante la presencia de huestes angelicales, porque iba a tener su sacrificio continúo desplegado ante Abraham y finalmente sobre el
    monte santo de Jerusalén, y así, él coma del pan y vino para que sus hijos nazcan como santos ángeles, empezando con Isaac. Verdaderamente, nuestro Padre celestial tenia que haber tenido a Abraham sacrificando tres carneros con sus mitades opuestas
    una a otra junto con dos palominos, salpicados con sangre expiatoria, pero igualmente, Él tenia que ya haber comido con Abraham del pan y vino, que Él necesitaba comer en Canaán para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac, y así, Él bendiga la
    tierra entera nuevamente.


    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer la tierra entera, y Él fallaba en hacerlo así y sólo hasta que tuvo a su siervo Abraham sacrificando tres sacrificios, que cada sacrificio necesitaba representar: uno para el Padre, el segundo para
    su Hijo y el tercero para su Espíritu Santo, salpicado con sangre expiatoria, y así, Él empezar a enriquecer la tierra nuevamente desde Canaán. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente a Abraham junto con sus amados, como Sarah
    su esposa y sus 318 hijos adoptados (comprados por dinero de extraños) pero igualmente, tener a sus vecinos y amistades de cerca y de lejos, comiendo del pan y vino, porque así es como Él iba a repoblar la tierra entera con su carne sagrada y su
    sangre expiatoria.


    Visto que, nuestro Padre celestial empezó a repoblar la tierra entera, empezando en Canaán, con su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para que él pueda darnos no solamente de la carne sagrada, los huesos
    inquebrantables y su sangre expiatoria, pero igualmente, darnos su vida eterna—y así, Satanás y la muerte sean derrotados en Canaán para siempre. Aquí, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo clavado a la cruz junto con dos criminales
    sobre sus maderos, como testigos de los eventos del monte santo de Jerusalén, que fue la roca de salvación nuevamente con tres sacrificios, pero victoriosos sobre Satanás, pecados, la muerte y el infierno finalmente para que la tierra vieja renazca
    como una nueva tierra desde su mismo corazón.

    Además, nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna, que Él siempre había vivido con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en la gloria angelical, como su familia divina amando: amor, paz, gloria, poderes, prosperidad y riquezas
    interminables, que Él tenia que obtener con sus hijos viviendo en la carne sagrada, que nació de Él, complaciéndolo a Él mismo toda una vida. Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba llenar a Canaán con la carne sagrada y con su sangre
    expiatoria que su Hijo Jesucristo había introducido en la familia de Abraham, que no solamente lo enriqueciera grandemente en la tierra, pero igualmente sus hijos viviendo en generaciones futuras, porque la tierra entera tiene que ser llenado con su
    carne sagrada, complaciéndolo a Él grandemente toda una eternidad venidera.


    Entendiendo que, es solamente en la carne sagrada, huesos inquebrantables y sangre expiatoria de Isaac, que nació de Él sin relación al pecado por poderes del Espíritu Santo, que Él puede tener no solamente su cuerpo-glorificado sobre su altar en la
    tierra, en Canaán, pero igualmente, Él puede tener su santo nombre junto con el día Sábado santificados por sus hijos por fin perpetuamente. Verdaderamente, esta es la carne sagrada y sangre expiatoria de nuestro Padre celestial que nació del
    vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac, pero luego también de la hija virgen de David, destruyendo así a Satanás y la muerte, y así, su santo nombre fuegos sea honrado eternamente en Isaac
    sobre el monte Sion, en Canaán.


    Ciertamente, esta es la carne sagrada y sangre expiatoria nacida directamente de nuestro Padre celestial, por poderes del Espíritu Santo, para que su Hijo Jesucristo sea Isaac con la humanidad entera, santificando así su santo nombre fuegos en Canaán
    por vez primera, pero igualmente, para las familias de las naciones en la tierra: vayan santificando su santo nombre fuegos con honores que permanecen para siempre. Por eso, cuando uno de sus hijos es bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de
    su santo nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, la carne pecadora es abandonada en el fondo del agua para recibir la carne sagrada, en donde aquella persona ha llegado a renacer cien por cien milagrosamente de nuestro
    Padre celestial para siempre.


    Verdaderamente, cuando cada uno es bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, aquella persona es nacida no solamente del agua, pero igualmente de los interiores de nuestro Padre
    celestial, así como la carne sagrada y la sangre expiatoria y llena de vida eterna, recibiéndolos a todos ellos como sus hijos legítimos en Canaán, siempre. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba a su santo nombre fuegos santificado en casa de
    Abraham, porque no solamente él sacrificó tres carneros junto con dos aves sin cortar sobre la roca de salvación, salpicadas con sangre expiatoria, pero igualmente, Él comió del pan y vino con ellos, y así, las naciones vivan su vida eterna
    enriquecida en la tierra, enriqueciéndola cada día más.


    Es decir, también que nuestro Padre celestial no solamente puede tener a Abraham y a sus hijos santificando su santo nombre fuegos en Canaán y en la tierra con poderosos honores divinos, porque bautizados en agua, recibirán la carne sagrada de Isaac
    que honra su santo nombre fuegos cada día, ascendiendo así postreramente a la gloria angelical, eternamente redimidos, bendecidos y enriquecidos ya hacia la eternidad. Ya que, nuestro Padre celestial pudo no solamente vivir su vida eterna con Abraham y
    con sus amados, como Sarah y sus hijos adoptados, vecinos y amistades, pero igualmente, Él vivió su vida eterna con cada uno de sus hijos prometidos de generaciones futuras, incluyendo las familias de las naciones, buscando pecado en ellos—y Él
    encontró ninguno por toda una eternidad, hasta hoy.


    Ya que, el pecado no existe en la carne sagrada y la sangre expiatoria de Isaac, por eso es que nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna con Abraham y con sus hijos por generaciones venideras en Canaán, pero igualmente, vivir con las
    naciones, sin encontrar pecado en Isaac o en sus hijos, que Él finalmente invitó a Abraham al monte Sion. Ahora, la invitación de nuestro Padre celestial para ascender el monte Sion, descansando sobre el Moriah, fue entonces para continuar su
    sacrificio continuo, empezado sobre la roca de salvación con su Hijo Jesucristo ante huestes angelicales del cielo, como testigos, pero igualmente, fue para que su corazón santísimo derrame su Juramento a Isaac sobre la carne sagrada, bendiciéndonos
    así a nosotros con perfecta salvación.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en Abraham, pero igualmente, en sus hijos de las familias de las naciones del pasado y del futuro, buscando pecados, pero Él no encontró
    ninguno en todos ellos, porque falla en existir el pecado en el Juramento a Isaac en Canaán y en la humanidad entera. Indudablemente, después que nuestro Padre celestial había vivido su vida con sus hijos de Israel y de las naciones, inmediatamente,
    l invitó a Abraham con Isaac a su monte Sion, descansando sobre el Moriah, porque Él estaba ya listo para recibirte a ti, pues Él había vivido ya su vida contigo en Isaac, contemplando así su santo nombre fuegos honrado por ti finalmente
    perpetuamente.

    En buena hora, nuestro Padre celestial llamó a Abraham con Isaac su único hijo al monte Sion, descansando sobre el Moriah, porque Él estaba listo para recibir no solamente a su Hijo Jesucristo como Isaac—pero igualmente a ti, en donde Él ya había
    vivido su vida contigo junto con tus amados, encontrándote así digno de entrar a su vida eterna con Él, eternamente enriquecido siempre. Nosotros podemos ver la salvación maravillosa de nuestro Padre celestial ejecutada con Israel antiguo, cuando
    ellos descendían al Valle de los huesos secos, poseyendo así las puertas de sus enemigos junto con sus ciudades, porque ellos fueron mordidos por serpientes venenosas, convirtiéndose así todos ellos en uno en las puertas del infierno, como una
    semilla, un árbol, una cruz en Canaán, eternamente endulzada.


    Aquí, nosotros vemos a nuestro Padre celestial que no solamente tenia naciones del pasado y del futuro, como una carne sagrada, que es Isaac nacido del vientre estéril de Sarah y luego de la hija virgen de David, por el Espíritu Santo, porque la carne
    sagrada emergió directamente de Él, para que Isaac sea su Hijo—pero igualmente contigo y con tus amados hoy. Definitivamente, esta es la carne sagrada de nuestro Padre celestial, como cuando su Hijo Jesucristo necesitaba nacer como Isaac en Canaán,
    para que su santo nombre fuegos sea honrado, pero igualmente, sus días Sabáticos, que Él normalmente goza con sus hijos de Israel y de las naciones: porque bautizados ya entonces ellos (gentiles) visten la carne sagrada de Isaac, honrándolo a Él
    toda una vida eterna.


    En otras palabras, nuestro Padre celestial solamente recibe honores a su santo nombre fuegos sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán, cuando sus hijos han sido bautizados en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo Jesucristo y
    su Espíritu Santo, entonces ellos habrán abandonado la carne pecadora y el espíritu de error por la carne sagrada y el Espíritu Santo. Legalmente, nuestro Padre celestial siempre fallara en recibir honores hacia Él, su santo nombre fuegos y sus dí
    as Sabáticos en la carne de Adán y de Eva, porque ambos comieron del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, incluyéndote a ti, como sus hijos, empero, bautizado en agua, tú eres carne sagrada, honrándolo a Él en tu vida
    siempre.


    Considerando que, la carne sagrada con la sangre expiatoria llena de vida no solamente nació de nuestro Padre celestial, por el Espíritu Santo, pero igualmente, el pan de vida reemplazando el fruto prohibido en sus hijos, y así, ellos regresen al para
    so eternamente justificados, enriquecidos y salvados finalmente, para Él mismo vivir con ellos, gozando de una relación gloriosa sin pecado por una eternidad entera, empezando hoy. Por lo tanto, después que tú te hayas bautizado, porque tú te habrá
    s sumergido en la bañera de tu hogar, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, emergerás del agua en Canaán, caminando con nuestro Padre celestial y con su Espíritu Santo hacia
    riquezas de cada día para toda una eternidad venidera.


    Entendiendo que, ya tú bautizado en agua, entonces, tú recibirás junto con la carne sagrada y su sangre expiatoria de Isaac y llena de vida de la roca de salvación, entregándote a ti diariamente océanos de su amor infalible, océanos de gozos, océ
    anos de alegrías y océanos de dulzuras, porque tú necesitas estas riquezas para servirle a Él y su santo nombre fuegos cada día. Por eso, es que nuestro Señor Jesucristo les decía a las familias israelitas y judías, que quienquiera que ame a
    padre, madre, hermano, hermana, hijo o hija más que a mí, entonces, esa persona no es digna de mi—porque tú tienes que amarlo a él y a nuestro Padre celestial mucho más que el amor que tú tienes por tus amados de siempre.


    Hoy, este amor asombroso es únicamente posible, cuando tú eres bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, abandonando así la carne pecadora con pecados cometidos en vida, recibiendo finalmente la carne sagrada de Isaac, en donde
    el pecado no existe jamás, y así, tú ames a nuestro Padre celestial con océanos de su amor infalible de la roca salvadora, desde ahora. Ya que, tú has nacido de la imagen y alma santísima de nuestro Padre celestial, para vivir su vida eterna en la
    carne de Isaac, en donde tú jamás pecaras nuevamente, además tú tendrás contigo la roca de salvación, fluyendo hacia ti océanos de amor y océanos de dulzuras, bendiciéndole a Él junto con su santo nombre fuegos sobre el monte Sion, en Canaán.


    Por eso, es que ya tú bautizado en agua, entonces nuestro Padre celestial vendrá a ser parte de tu vida, porque cuando tú renaces del bautismo en agua, instantáneamente tú recibirás la carne sagrada de Isaac, que es el cuerpo glorificado, que
    emergió enteramente de Él, y así, tú seas su hijo, eternamente enriquecido, amado y enriquecido con riquezas cotidianas de Canaán hacia la eternidad. Visto que, este es el cuerpo glorificado de nuestro Padre celestial que empezó a bendecir a
    Abraham y sus amados, por poderes del Espíritu Santo, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre estéril de Sarah y luego de la hija de David, para que tú vivas riquezas, que su misma vida eterna goza, como riquezas continuas de Canaán
    para siempre.


    Además, nuestro Padre celestial ha enriquecido a Canaán con grandes riquezas, que son no solamente para las naciones, pero igualmente, dulzuras para conocer, amar, alabar y honrar su santo nombre fuegos sobre el monte Sion, en Canaán, y así, tú
    mismo gozar sus dulzuras cotidianas de Canaán, llenando tu corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano con salud inagotable, bendiciones y prosperidades, como siempre. Eternamente presente: bendiciones y riquezas, que tú solamente encontraras en
    Canaán, al tú ser bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, porque: tú una vez vestido con la carne sagrada de Isaac, entonces, tú recibirás estas bendiciones cotidianas,
    poderes y riquezas sin fin por toda una vida entera, desde ahora.


    Riquezas y bendiciones, que Satanás fallara en engañarte a ti para robarlas de ti, así como él lo hizo inicialmente con Adán y con Eva en el paraíso, porque en la carne sagrada y sangre expiatoria de Isaac: Satanás, ángeles caídos, corazones
    malvados como familias satanistas, ellos fallaran siempre en conocer, cómo engañarte nuevamente, así como lo han hecho siempre en tus días hasta hoy. Realmente, si tú eres del linaje de Israel, entonces, Satanás fallara siempre en engañarte a ti
    con sus familias satanistas, que siempre están contigo, llevándote a otra ronda de holocausto, como en el pasado recién, porque ahora estarás bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su santo nombre fuegos, y así, tú vistas ahora de la
    carne sagrada, enriquecida siempre con su verdad.


    Satanás, ángeles caídos, muerte y sus malvados (satanismo) siempre fallaran en engañarte nuevamente, como en el pasado, porque la carne sagrada está llena del Juramento a Isaac, su verdad, en donde el pecado falla en trabajar en contra de ti junto
    con mentiras, calumnias, decepciones y otras artimañas, que el enemigo siempre ha usado en contra de Israel y de las naciones, engañándoles, como siempre. Y es aquí. En donde tú serás liberado de Satanás, sus ángeles caídos, muerte y satanistas,
    porque tú estarás viviendo tu vida entera en la tierra, como si ya estuvieras viviéndola con sus huestes angelicales del cielo, comprobado que: el cuerpo glorificado de Isaac es copia de nuestro Padre celestial en ti, en tus amados, vecinos y
    amistades, viviendo así riquezas cananeas siempre en tu hogar.


    Aquí es cuando, tú estarás haciendo la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial, así como es en la gloria celestial con sus ángeles, porque tú habrás renacido del bautismo en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre en la carne
    sagrada de Isaac, que nació de su voluntad perfecta del vientre estéril de Sarah, viviendo así tú su misma vida abundantemente, como siempre será. Ya que, esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial, entregada ya a ti enteramente, para que tú
    vivas su bendición cotidiana de la gloria angelical, porque esta es la carne sagrada en ti, atrayendo riquezas en la tierra, al tú vivir por Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, bautizado ya, atrayendo así también dulzuras, gozándolas otros
    contigo y con tus amados.


    Actualmente, es dulzura de Canaán, bendiciendo tu corazón, alma, mente, cuerpo y espíritu humano sin perder ningún día, porque es la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial, fluyendo por Canaán hacia tu hogar y en tu tierra natal, y así, tú
    seas enriquecido junto con tus amados, vecinos y amistades, conociendo únicamente su vida gloriosa, entregándote a ti días maravillosos cada vez sin fallarte jamás. Gloria de vida que tu corazón, mente, alma viviente, cuerpo y espíritu humano
    desean vivir en la tierra, pero siempre fallas en recibirla, sin embargo, esto es sólo posible ahora, sumergiéndote tú en agua, como en la bañera de tu hogar, emergiendo instantáneamente en Canaán, caminando hacia riquezas cotidianas con nuestro
    Padre celestial y con su Espíritu Santo—y Él fiel hacia ti, como siempre.


    Hoy, nosotros tenemos una vida gloriosa, que tú únicamente la vivirás con nuestro Padre celestial, porque Él le ha dado vida, por poderes del Espíritu Santo, el cuerpo glorificado que es la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre
    expiatoria, vistiéndote a ti con su gloria, haciéndote perfecto y santo, así como Él lo es eternamente, conociendo solamente amor, paz, prosperidad y alegrías inagotables. Esta es vida eterna de nuestro Padre celestial alimentada desde la gloria
    celestial, pero por Canaán únicamente, porque su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, viviendo su vida eterna, ya otorgada a ti, tus amados, vecinos y amistades, conociendo únicamente dulzuras de
    haber heredado legalmente, aun como ahora mismo, junto con su Hijo Jesucristo todas sus riquezas personales.


    Realmente, nuestro Padre celestial puede únicamente ser honrado junto con su santo nombre fuegos, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y sus huestes angelicales por medio de la carne sagrada y la sangre expiatoria nacida en Canaán, para ser llena de
    vida eterna, enriqueciendo a ti cada día en tu hogar una vez que ya estés bautizado en agua, invocando su nombre Todopoderoso. Por eso, es que nuestro Padre celestial tuvo a Moisés junto con Israel encontrándose con Él, su Hijo Jesucristo y su Espí
    ritu Santo y sus huestes angelicales en cada día Sabatino, descansando así de todo su trabajo, pero también para santificar su santo nombre, que es santificado en cada Sábado, que es santificado por ti, al estar tú bautizado en agua ya.


    Ya que, nuestro Padre celestial sólo puede tener sus días Sabatinos santificados por ti, tus amados, vecinos y amistades en su cuerpo glorificado, que Él mismo te entregó ya, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre estéril de Sarah,
    por el Espíritu Santo, pero igualmente, Él puede tener su santo nombre fuegos, santificado por ti por una eternidad entera, empezando en tu hogar. Por ello, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham viviendo en Canaán con sus amados, como Sarah y
    su nieto Lot, porque Él puede vivir su vida eterna con su Hijo Jesucristo, como la carne sagrada, que es su cuerpo glorificado, en donde no hay pecado jamás, y así, Él pueda santificar contigo sus días Sabatinos junto con su santo nombre fuegos en
    la tierra.


    Es decir, que nuestro Padre celestial arregló todo para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac del vientre estéril de Sarah en Canaán, por el Espíritu Santo, y así, Él vivir su vida diariamente sin ver el pecado jamás, como cuando celebra sus dí
    as Sabáticos con sus hijos renacidos en la carne sagrada, santificando así su santo nombre fuegos en la tierra entera finalmente. Por lo tanto, cuando los apóstoles y discípulos le pidieron a nuestro Señor Jesucristo que les enseñe a orar, entonces,
    él les enseño la oración del SEÑOR, en donde tu santificas su santo nombre fuegos, orando, pero, esto es de santificar su santo nombre, cuando tú te sumerges en agua, emergiendo luego santificando su nombre Todopoderoso, salvando tu alma viviente
    del pecado eternamente.


    En otras palabras, lo que nuestro Señor Jesucristo le enseñó a Israel fue: cómo bautizarse en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, porque sumergido en agua, emergiendo inmediatamente,
    entonces, tú habrás santificado apropiadamente su santo nombre eternamente, porque la carne sagrada santifica su nombre y cada día Sabatino por una eternidad entera. Verdaderamente, del por qué nuestro Padre celestial envió a su Hijo Jesucristo a
    Canaán fue: para que él sea Isaac, y así, Jacobo nazca junto con sus hijos con el cuerpo glorificado nacido por el Espíritu Santo de nuestro Padre celestial, santificando así su santo nombre fuegos perpetuamente con cada día Sabatino en su carne
    sagrada, conquistando así la tierra entera con perfecta santidad eventualmente.


    Visto que, si nuestro Padre celestial puede tener una familia, como la de Abraham, obedeciendo sus palabras de vida en su cuerpo glorificado, que nació de Él como su perfecta voluntad del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, entonces, Él
    puede tener su santo nombre santificado junto con cada día Sabático, supliendo a las familias de las naciones dulzuras cananeas nuevamente. Legalmente, si nuestro Padre celestial puede tener su santo nombre fuegos siempre santificado sobre el monte
    Sion, en Canaán, junto con cada reposo Sabatino en el cuerpo glorificado que nació directamente de Él, por el Espíritu Santo, como carne sin pecados para sus hijos, entonces, Él distribuiría libremente su misma vida, como sus Diez Mandamientos en
    su estado virgen, endulzando así cada alma viviente mundialmente.


    Por su gracia: nuestro Padre celestial nos ha entregado una salvación todopoderosa, lográndola con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en Canaán, cuando Él mismo derrotaba a Satanás, los ángeles caídos y la muerte, poseyendo así las
    puertas de sus enemigos junto con sus ciudades, como las naciones que necesitaban ser salvadas, para que goces de dulzuras cananeas en tus días. Esta salvación gloriosa, que nuestro Padre celestial ha logrado junto con su Hijo Jesucristo y con su Espí
    ritu Santo sobre el monte Sion, en Canaán, destruyó el reino de Satanás, poseyendo las puertas del infierno con la carne y sangre de Isaac, deshaciendo así males del fruto prohibido: además, Él nos ha entregado conocimiento de Él, como sabiduría,
    inteligencia, sanidad, riquezas y otros poderes.


    Considerando que, una vez que nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo junto la casa de Israel había derrotado a Satanás, la muerte y el infierno tormentoso, entonces, Satanás empezó a esconder esta victoria en contra de él,
    que destruyó su reino de tinieblas en la tierra—por ende, él tenía que mantener a Israel sin hablar de esta gran victoria por años. Entendiendo que, hubo muy poco movimiento de Israel, para llevar esta gran victoria en contra de Satanás, la muerte
    y el infierno tormentoso al mundo, porque nuestro Padre celestial había sanado a su Hijo Jesucristo, abatido sin misericordia alguna por nuestros pecados, sanando así a Israel antiguo y las naciones sobre la cruz, para vivir nuevamente en su cuerpo
    glorificado, endulzando la tierra entera últimamente.


    Ahora, Satanás fue derrotado por la carne sagrada y sangre expiatoria de Isaac, derramada sobre la cruz, como Israel antiguo junto con naciones yaciendo en el infierno tormentoso y con sus hijos de generaciones futuras, sanados todos del pecado
    finalmente, y así, ellos vivan nuevamente dulzuras en la tierra—pero brujerías de Satanás bloqueó a Israel por setenta años, manteniéndolo en silencio sobre estas victorias. Legalmente, Israel había vivido y experimentado poderes asombrosos de
    nuestro Padre celestial, manifestados en su Hijo Jesucristo como Isaac nuevamente en Canaán, ofreciendo la ofrenda encendida que Abraham empezó sobre el monte Sion, descansando en el Moriah: matando el pecado, al derramar su sangre llena de vida eterna
    del Padre, endulzando así cada hogar familiar en las naciones de la tierra, empezando en Canaán.


    En otras palabras, la tierra entera está lista para dulzuras de nuestro Padre celestial, conquistadas con su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo junto con Israel haciendo su parte siempre en su Plan de salvar naciones; desdichadamente, brujerías de
    Satanás están bloqueando: como conocimiento del SEÑOR, sabiduría, inteligencia, sanidad y otros poderes de regarse por la tierra entera, enriqueciéndola finalmente hacia la eternidad venidera. Esta es la vida gloriosa de nuestro Padre celestial, que
    necesita ser vivida en el cada día de los hogares de Israel, para que Él descienda a casarse con ellos y con las naciones, porque esta es la vida de dulzuras eternas, que Él necesita vivirla en la tierra, conquistando así aun mayores riquezas,
    poderes y glorias jamás tocadas por el pecado por una eternidad entera.


    Realmente, esta es la nueva tierra de nuestro Padre celestial naciendo del corazón de la vieja tierra, al su Hijo Jesucristo ser clavado con serpientes de bronce en sus manos y pies sobre la cruz del monte Sion, en Canaán, haciéndose uno con Israel y
    con las naciones del pasado y del futuro, finalmente casándose con ellos, como una familia divina hacia la eternidad. Ciertamente, nuestro Padre celestial puede ahora descender a Canaán: creciendo con todo Israel en la carne sagrada y con su sangre
    expiatoria perpetuamente victoriosa sobre enemigos, ejecutando así glorias poderosas por la humanidad entera, pero igualmente, Él desciende a casarse con Israel y las naciones, para vivir en su nueva tierra que nace—amándolo a Él con felicidades
    interminables contigo por una eternidad entera.


    Objetivamente, nuestro Padre celestial necesitaba tener no solamente a Adán y a Eva, regresando a la vida eterna en el paraíso, bautizados en agua en la tierra, invocando la santidad perfecta de su santo nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y
    Dios de Jacobo, pero igualmente, Él necesitaba que ellos comiesen del pan y vino, quitando la carne pecadora por la carne sagrada. Considerando que, si nuestro Padre celestial podía tener a Adán y a Eva no solamente bautizados en agua, porque ellos
    descendieron a océanos para que se bauticen, además, coman del pan y vino fielmente, entonces, ellos renacerían con la carne sagrada, pudiendo tener así hijos naciendo como ángeles santos en la tierra entera, porque de la Mesa santa comerían del
    pan de vida continuamente.


    Bien, esto es lo que nuestro Padre celestial hizo no solamente con Abraham y con sus hijos adoptados en la Mesa santa, en Salem, servidos ellos con pan y vino por su Hijo Jesucristo, como Melquisedec y rey de Salem, su Santidad, pero igualmente, Él
    nuevamente comió del pan y vino con sus apóstoles victoriosos sobre la muerte antes de ascender al monte Sion, en Canaán. En sí: el bautismo en agua es no solamente para liberación de la carne pecadora y del espíritu de error, comiendo del pan y
    vino de la Mesa santa con la carne sagrada y con el Espíritu Santo, pero igualmente, para que nosotros seamos uno con nuestro Padre celestial: amando, sirviendo y alabando su santo nombre fuegos sobre el monte Sion, en Canaán, eternamente enriquecidos.



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