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    From ivanvalarezo@gmail.com@21:1/5 to All on Fri Nov 8 16:39:40 2019
    Sábado, 09 de Noviembre, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    La Nueva Tierra es el Corazón de la Vieja Tierra, renacido como el Corazón del Padre, tu hogar eterno, en donde el pecado no existió en ti jamás:


    Con gracia: Nuestro Padre celestial había creado la tierra para que sea su dulce hogar con todos sus hijos que nacerían de su imagen y de su alma viviente, y así, ellos lleven su santo nombre fuego en perfecta santidad de su Hijo Jesucristo y de su
    Espíritu Santo para conquistar nuevas glorias jamás vistas antes por los ángeles hasta hoy. Sin embargo, para que esto suceda, entonces, nuestro Padre celestial tenia que encontrar a alguien dispuesto a obedecer sus palabras de vida, nacidas
    naturalmente de su corazón santísimo, que hará que derrame su riqueza sobre uno que había encontrado digno de recibir de su Espíritu Santo que empiece a creer en sus palabras de vida, derramándose sobre la tierra finalmente.


    Cortésmente, este fue Abraham, su siervo, creyendo en sus palabras vivas, nacidas naturalmente de su corazón santísimo, gimiendo ya por generaciones, viendo a sus hijos nacidos con el fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, para
    descender al infierno tormentoso, porque ellos fallaron en conocer sus palabras vivas que podían salvarlos de la muerte y del infierno finalmente. Ciertamente, nuestro Pare celestial tenia que alcanzar a Abraham dispuesto a obedecer sus palabras vivas,
    nacidas naturalmente de su corazón santísimo, ya listas para bendecir la tierra con poderes cotidianos de su Espíritu Santo, entregándole a Él no solamente poderes para bendecir la tierra, pero igualmente, salvarla para su nuevo reino nacido para
    abrazar a sus hijos con perfectos poderes de salvación eterna.


    Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba acercarse con Abraham a la Mesa santa junto con sus hijos adoptados, comprados por dinero de extranjeros, y así, él darles amor de familia en todos sus días, creciendo todos ellos en el temor del SEÑOR, am
    ndole, sirviéndole y alabándole a Él y su palabra viva, que él mismo había recibido del cielo en aquellos días. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba entrar en la vida hogareña de ellos, y así, Él vivir con ellos su misma vida eterna,
    que Él ya la había vivido por una eternidad con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, y así, Él mismo finalmente vivirla con sus hijos, creyendo en sus palabras de vida, y este fue Abraham con todo su hogar.


    Considerando que, si nuestro Padre celestial puede realmente vivir su misma vida eterna con Abraham y con sus hijos por muchas generaciones, entonces, Él realmente podrá vivirla en la tierra con su Espíritu Santo, alcanzando a sus hijos de las
    familias de las naciones, incrementando así glorias a su santo nombre fuego sobre toda la tierra, como nunca antes. Ya que, nuestro Padre celestial estaba decidido a retomar la tierra de poderes de Satanás y de la muerte, dominando ya la humanidad
    entera, y así, Él tener a sus hijos nacidos en la tierra, como en Canaán, su paraíso moderno, con Abraham que había creído en sus palabras de vida nacidas naturalmente de su corazón santísimo, tocando a cada nación eventualmente.


    Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y con sus hijos adoptados a la Mesa santa, comiendo del pan y vino, servido por su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales del cielo, para que ellos vivan sus vidas
    perfectamente, gloriosamente y santísimamente, para amar, servir y alabar su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén continuamente. Dado que, al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham y con sus hijos adoptados, entonces,
    l podía entregarle no solamente su roca de salvación para sus tres sacrificios que se necesitaba para conquistar la tierra y su humanidad entera, pero igualmente, conquistar su corazón primeramente para su santo nombre fuego sobre el monte santo de
    Jerusalén y sus glorias venideras.


    Es decir, también que al participar nuestro Padre celestial del pan y vino de la Mesa santa, servida diariamente por su Hijo Jesucristo, como su sumo sacerdote y Santidad perfecta por toda la tierra para con la humanidad entera y el reino angelical:
    Entonces, Él había conquistado ya su corazón junto con sus hijos viviendo en generaciones futuras hacia la eternidad venidera. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba preparar el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de
    las naciones para que reciban el poder cotidiano del Espíritu Santo no solamente haciendo que reciban su vida eterna, pero igualmente, ayudarlos a conquistar muchas glorias sobre el monte santo de Jerusalén, finalmente conquistando así el corazón de
    la tierra y su humanidad entera.

    Entendiendo que, si nuestro Padre celestial puede conquistar el corazón de las familias de las naciones, empezando con el corazón de Abraham y de sus amados en su hogar, entonces, Él conquistaría el corazón de la tierra, como el tuyo igual, porque É
    l fallaría de hacer de la tierra su dulce hogar, como Canaán, sin haber conquistado tu corazón y el de la tierra, primeramente. Por eso, que una vez que nuestro Padre celestial entendió, que Él tenia que conquistar el corazón de Abraham con sus
    palabras de vida, que Él le había entregado ya abundantemente, como prometiéndole un hijo por nacer de su esposa Sarah, entonces, lo único que necesitaba hacer fue continuar derramando de sus palabras vivas sobre él y con grandes riquezas
    insondables.


    Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba hacer que el corazón de Abraham sea enriquecido grandemente no solamente con sus palabras de vida, naturalmente naciendo de su corazón santísimo, pero igualmente, Él necesitaba hacerlo muy rico con cosas
    materiales y hasta que diga que ya ha sido hecho rico en demasía sobre toda la tierra, y que no puede recibir más de Él. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba hacer de Abraham el hombre más rico de la humanidad entera, porque no solamente Él iba
    a entregarle a sus hijos prometidos, incontables como las estrellas de cielo arriba, pero igualmente, Él iba a enriquecerlos a ellos poderosamente en toda generación venidera, dado que ellos enriquecerían la tierra entera postreramente, empezando con
    su corazón apropiadamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba conquistar el corazón de la tierra, en donde Él había formado con sus manos a cada hombre, mujer, niño y niña con su lodo, empezando con Adán, Eva y sus hijos, y así, Él finalmente enriquecer su dulce
    hogar, como Canaán, con perfecta santidad derramada desde su corazón santísimo, enriqueciendo así a las familias de las naciones, empezando por Israel, primeramente. Considerando que, si nuestro Padre celestial puede enriquecer el corazón de Abraham
    junto con cada hijo suyo, entonces, Él no solamente enriquecerá el corazón de la tierra, pero igual, cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, llenando así la tierra con su perfecta riqueza exclusivamente para conocer el amor,
    gloria, paz, prosperidad y riquezas sin fin por una eternidad entera.


    Ciertamente, si nuestro Padre celestial derramó su riqueza divina desde su corazón santísimo sobre Abraham y sobre sus amados con la intención finalmente de llenar la tierra con muchas riquezas, empezando con Isaac, entonces, Él puede ciertamente
    hacerte extremadamente rico hoy, conociéndolo a Él, así como Él es conocido en la gloria celestial por sus huestes angelicales con riquezas de cada día. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial empezar a vivir su misma vida eterna
    con Abraham, cuando su esposa Sarah dio a luz a su Hijo Jesucristo como Isaac, por el Espíritu Santo, listo ya para enriquecer cada familia de sobre la faz de la tierra, pero, Él necesitaba primeramente lidiar con el pecado con grandes y asombrosos
    poderes.


    Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y así, Él descender a vivir su vida eterna con Abraham y con sus amados, para que la
    vida eterna junto con el Espíritu preparar la tierra para sus riquezas asombrosas, derramándolas continuamente desde la gloria celestial. Ahora, una vez que nuestro Padre celestial pudo vivir su vida eterna con Abraham junto con su Hijo Jesucristo como
    Isaac y con su Espíritu Santo, para que Sarah pueda continuar dando a luz a sus hijos incontables por generaciones venideras, entonces, Él lo hizo así para hacer que su vida eterna también entre en cada familia de las naciones perpetuamente.

    Por eso, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a ofrecer a su único hijo Isaac, como una ofrenda encendida sobre el monte alto, que Él mismo le mostraría del Moriah, porque Él realmente necesitaba esta vida gloriosa, que Él había empezado con su
    Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en el hogar de Abraham, a que sea su vida cotidiana en la gloria angelical. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial fue muy complacido sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, porque su
    Hijo Jesucristo estaba tendido sobre el madero como Isaac, para ser la ofrenda encendida, haciendo que no solamente su vida eterna entre en cada hogar de las familias de las naciones, pero igualmente, enriquecerlas eventualmente cada día, y para siempre.


    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba esta vida maravillosa, que Él había empezado a vivirla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por el Espíritu Santo, del vientre estéril de Sarah en el hogar de Abraham, finalmente ascienda enteramente a
    la gloria celestial para ver como sus huestes angelicales la recibirían, gozando con riquezas que siempre han gozado con Él por una eternidad entera. Ciertamente, nuestro Padre celestial encontró que su vida eterna, en que Él había descendido a
    vivirla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac junto con su Espíritu Santo, era compatible con la gloria celestial y con sus riquezas cotidianas, por ende, aceptándola para vivirla con sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima en su
    nuevo reino sobre la tierra.


    A tiempo, nuestro Padre celestial descendió sobre su Hijo Jesucristo yaciendo sobre el madero del monte Sion como Isaac, descansando sobre el Moriah, para que él sea el cordero de Abraham, declarándolo santísimo, creyendo y amando sus palabras de
    vida nacidas naturalmente de su corazón santísimo, pero igualmente, Isaac fue el Cordero de Dios, redimiendo a sus hijos por toda la tierra últimamente. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó de su corazón santísimo palabras vivas, dá
    ndole vida a su nueva tierra, en donde Él vivirá su misma vida eterna, que Él empezó a enriquecerla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac y con su Espíritu Santo en el hogar de Abraham, y así, Él llevarla postreramente a cada hogar de las
    naciones en generaciones venideras.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó sus glorias asombrosas, honras de grandes santidades y riquezas jamás vistas por las huestes angelicales ni menos tocadas por el pecado, porque ellas nacieron naturalmente de su corazón santísimo, que
    nicamente sus hijos las recibirán, cuando ellos renazcan del bautismo en agua, invocando su santo nombre fuego sobre ellas. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó su corazón santísimo llenó de su amor infalible, glorias y riquezas
    inagotables, que jamás han sido tocadas por el pecado, y así, Él enriquecer su nueva tierra con sus hijos renacidos del bautismo en agua y del bautismo del Espíritu Santo, invocando siempre la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su
    Espíritu Santo.


    Puesto que, estas riquezas asombrosas que nuestro Padre celestial derramó desde su corazón santísimo sobre Isaac fue para enriquecer su carne sagrada nacida cien por cien del Espíritu Santo y cero del espíritu de error de la carne pecadora nacida
    del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuando Eva comió de él junto con Adán y sus hijos también. Seguramente, cuando el Espíritu Santo entró en Sarah, nueve meses después, emergió como Isaac con la carne sagrada, los
    huesos inquebrantables y la sangre expiatoria, llena de vida eterna de nuestro Padre celestial que necesitaba vivir con Abraham y en su hogar, y así, sus hijos prometidos nazcan con la carne sagrada, que es cien por cien del Espíritu Santo, sirvié
    ndole únicamente al Padre, siempre.


    Ya que, esta es la carne sagrada que nuestro Padre celestial necesita bendecida con las riquezas de su corazón santísimo, que Él no solamente derramó sobre su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por poderes del Espíritu Santo, pero igualmente, Él lo
    ha derramado enteramente sobre Canaán, y así, sus hijos renazcan del bautismo en agua, entonces, ellos renacerán de sus riquezas siempre. Puesto que, esta es la riqueza que nuestro Padre celestial derramó sobre Isaac y sobre Jerusalén, en Canaán,
    para que sus hijos renacidos del bautismo en agua y del bautismo del Espíritu Santo, sean ellos entonces integrados a todos ellos, con el propósito único de enriquecer su santo nombre fuego sobre el monte Sion en su nueva tierra, por una eternidad
    entera.


    Sin embargo, para que esto suceda para nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, el pecado tenia que morir del pasado y del futuro igualmente, por ello, Él tenía que tener a sus hijos nacidos en el cautiverio egipcio con poderes
    del Juramento a Isaac, recogiéndolos, y así, Él finalmente destruir el pecado en la carne sagrada, bautizados en el Mar Rojo. Es decir, también cuando Israel había vivido ya los cuatrocientos años de cautiverio egipcio, recogiendo cada pecado de
    las familias de las naciones del pasado y del futuro, entonces, Él llamó a Moisés al monte Sion, entregándole así su santo nombre fuego necesario para escapar al bautismo en agua del Mar Rojo para empezar a vivir su misma vida eterna inmediatamente.


    Esta nueva vida enriquecedora que cada hombre, mujer, niño y niña de Israel vive, es la misma vida eterna que nuestro Padre celestial había logrado vivir con Abraham junto con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac y con su Espíritu Santo, y así,
    Sarah dé a luz a sus hijos prometidos por nacer en generaciones futuras, llenado así la tierra con sus poderes, siempre. Bautizados del Mar Rojo, entonces, nuestro Padre celestial finalmente liberó a Israel antiguo de cada pecado, recogido por poderes
    del Juramento a Isaac de cuatro siglos, pero igualmente, abandonaron la carne pecadora y el espíritu de error por la carne sagrada y el Espíritu Santo, viviendo así su vida eterna por el desierto del Sinaí, que empezó en el hogar de Abraham con Él.


    Considerando que, nuestro Padre celestial necesitaba expiar, juzgar y perdonar cada pecado que las familias de las naciones, que habían cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, Él declarar con rituales y ceremonias
    del Juramento su misma vida eterna victoriosa, vivida por Él mismo en el hogar de Abraham, victoriosa sobre todo pecado de toda generación venidera. Por eso, fue importante para nuestro Padre celestial tener a todo Israel antiguo, caminando por el
    desierto del Sinaí, buscando agua, porque la carne sagrada, los huesos inquebrantables y su sangre expiatoria en ellos, necesitaban beber de la roca de salvación, y así, ellos jamás tengan sed nuevamente por todos sus días, finalmente ascendiendo
    sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán.


    Evidentemente, cuando Israel antiguo caminó por el desierto, entonces, ellos ejecutaron rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac sobre las naciones yaciendo ya en sus infiernos, porque ellos murieron en la carne pecadora sin
    conocer la necesidad de vestir de la carne sagrada en el bautismo en agua, nacida cien por cien del Espíritu Santo para escapar del infierno tormentoso. Ahora, nuestro Padre celestial tuvo a Israel antiguo bebiendo de la roca de salvación, necesario
    para no tener sed jamás por el desierto, el Valle de los huesos secos y sobre el monte Sion, en Canaán, como la cruz, llevando su santo nombre fuego, engrandecido, enriquecido y glorificado: sobrevolando la tierra y su humanidad entera victoriosa sobre
    el pecado hacia la eternidad entera.


    Realmente, cuando Israel antiguo se bautizó del Mar Rojo, entonces, ellos vistieron la carne sagrada y el Espíritu Santo para convertirse en la perfecta voluntad y la naturaleza divina de nuestro Padre celestial, llevándolas hacia las familias de las
    naciones para ser uno con ellos perpetuamente en la carne sagrada, que había recibido de la roca aguas vivas para jamás tener sed para siempre. Es decir, también que nuestro Padre celestial satisfacía finalmente la sed por agua de las familias de las
    naciones yaciendo en sus infiernos, porque Israel antiguo se hizo uno con ellos en carne sagrada, nacida cien por cien del Espíritu Santo, para beber de la roca aguas vivas para jamás tener sed nuevamente, como el madero sobre el monte santo de Jerusal
    n, en Canaán.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba satisfacer la sed de cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo en sus infiernos, porque Israel antiguo se convirtió en el cuerpo sagrado no solamente bautizado del Mar Rojo, pero igualmente, en la
    carne sagrada: en donde nuestro Padre celestial expió, juzgó y perdonó pecados, y así, naciones se convirtieron en uno solo con Israel antiguo hacia la eternidad venidera. Es decir, después que nuestro Padre celestial había terminado: expiando,
    juzgando y perdonando cada pecado con el tabernáculo y su Lugar Santísimo, que la humanidad entera cometió y cometerían en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, ellos descendieron al Valle de los huesos secos, mordidos por
    serpientes venenosas, tornándose así en uno solo con naciones del pasado y del futuro.


    Ahora, Israel antiguo descendió al Valle de los huesos secos victoriosos sobre el pecado, la muerte y el infierno, porque ellos habían expiado, juzgado y cubierto cada pecado cometido por las familias de las naciones del pasado y de futuras
    generaciones, entonces, ellos llegaron allá abajo para ser uno con las naciones y sus hijos por nacer en generaciones venideras, para siempre. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba a Israel antiguo convertirse en uno con las naciones yaciendo en el
    infierno, eternamente condenadas, cuando ellas despreciaron el bautismo en agua para ser redimidos y escapar del infierno con la carne sagrada y con el Espíritu Santo, y así, ellos entren a vivir nuevamente, eternamente justificados, conociendo así ú
    nicamente su amor infalible por ellos por una eternidad entera.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba que Israel sea uno con las naciones yaciendo en el infierno ya, eternamente condenados, pero igualmente, sus hijos nacidos de generaciones futuras, integrados a la carne sagrada y su Espíritu Santo, que
    Israel llevaba consigo, descendiendo al Valle de los huesos secos, y así, todos sean hechos uno perpetuamente, como la semilla para ser plantada en Canaán finalmente. Esto significa, que cuando Israel antiguo sangraba, mordidos por serpientes venenosas,
    ascendiendo del infierno, como desde donde habían ya mordido a las familias de las naciones, que habían descendido con sus pecados, olvidándose del bautismo en agua, siendo atormentados así por serpientes eternamente por este error, entonces,
    israelitas antiguos descendieron mordidos también para ser uno con todos ellos desde el infierno para siempre.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial había cumplido con sus obras maravillosas, cuando los israelitas recogieron cada pecado de las naciones con poderes del Juramento en el cautiverio egipcio por cuatrocientos años, bautizados en agua del Mar Rojo,
    pero igualmente, ellos vivieron en el desierto del Sinaí con las almas perdidas del infierno tormentoso: expiando, juzgando y cubriendo pecados con sangre expiatoria perpetuamente. Esto significa, que con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santí
    simo, entonces, nuestro Padre celestial pudo encontrarse con cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones antiguas, que habían muerto con sus pecados y descendieron al infierno tormentoso eternamente condenados, y así, Él expíe,
    juzgue y perdone todo pecado antes que lleguen al Día de Juicio.

    Esto significa, que Israel antiguo terminó sus obras, como sacerdotes de nuestro Padre celestial para las familias de las naciones yaciendo en sus infiernos, seguidamente, fueron mordidos por incontables serpientes venenosas, para que sean todos ellos
    hecho uno con cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones del pasado y del futuro con todo pecado expiado, juzgado y perdonado eternamente. Por eso, es que nuestro Padre celestial tuvo a Israel antiguo descendiendo al Valle de los
    huesos secos con Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, porque ellos ya habían sido hechos uno con las familias de las naciones del pasado y del futuro para siempre, y así, Él finalmente quite el pecado del mundo entero en un solo día.

    Ya que, nuestro Padre celestial había realmente expiado, juzgado y perdonado cada pecado que las familias de las naciones habían cometido en todas sus generaciones en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, cuando Israel antiguo descend
    a al Valle de los huesos secos, pero, Él tenía que finalmente borrarlos para siempre desde el monte santo de Jerusalén, en Canaán. Considerando que, el pecado existe en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo,
    desde cuando la serpiente hizo que Eva coma del fruto prohibido, que Lucifer necesitaba no solamente Adán, comiéndolo, pero igualmente sus hijos, y así, ellos renazcan de su naturaleza rebelde en contra del santo nombre fuego sobre el monte santo de
    Jerusalén, en Canaán, perpetuamente.


    Por cierto, nuestro Padre celestial necesitaba derrotar a Satanás y la muerte junto con cada ángel caído en Canaán, y así, Él finalmente borrar todo pecado de sobre la faz de la tierra perpetuamente, cuando su Hijo Jesucristo nacido del vientre
    virgen de la hija de David finalmente para destruir cada obra de Satanás, diciéndole: ¡Muerte! ¡Yo soy tu muerte! Y así, Israel viva nuevamente y para siempre. Es decir, que: si nuestro Padre celestial hizo que Israel viva nuevamente después de
    milenios en el Valle de los huesos secos, entonces, Él también hará que familias de las naciones del pasado y del futuro vivan nuevamente, porque con Israel viviendo nuevamente en el Tercer Día, seguidamente, las naciones vivirán nuevamente pronto,
    ya que son uno todos ellos con Israel, desde el infierno.


    Visto que, nuestro Padre celestial hizo que Israel antiguo sea uno con las familias de las naciones del pasado y del futuro con poderes del Juramento a Isaac en el bautismo en agua, porque la carne sagrada de Isaac es realmente cien por cien del Espí
    ritu Santo, y así, todo Israel sea hecho una familia con naciones de la humanidad entera por una eternidad entera. Es decir, también que cuando Israel antiguo murió, descendiendo al Valle de los huesos secos, mordidos por serpientes venenosas,
    entonces, ellos se tornaron en una sola familia con las familias de las naciones antiguas yaciendo ya en sus infiernos junto con sus hijos viviendo en generaciones venideras, y así, ellos entren juntos en Canaán a ver vida nuevamente pronto, y para
    siempre.


    Dado que, Israel se volvió polvo, el polvo que nuestro Padre celestial necesitaba, como la semilla, para que las familias de las naciones del pasado y del futuro sean uno, como un árbol, en Canaán, como el árbol de la vida del paraíso, y así, Él
    finalmente clavar a su Hijo Jesucristo a todos ellos, haciendo así que sus hijos vivan nuevamente para siempre. Esta es la semilla, que nuestro Padre celestial había esperado que germine en el desierto del Sinaí, fallando perpetuamente: porque esta
    semilla es la humanidad entera, empezando nuevamente con todo Israel antiguo, y así, Él plantarla con su brazo derecho en Canaán, porque esta es la tierra del maná de su vida eterna, otorgada ya a sus hijos para que vivan nuevamente, eternamente
    enriquecidos.


    Esto significa, una vez que nuestro Padre celestial plantó a la casa de Israel en Canaán, como la semilla que se necesitaba para entregarle su vida eterna a las familias de las naciones del pasado y del futuro, entonces, el árbol nació, clamando a É
    l en la gloria celestial a que envíe a su Hijo Jesucristo, como el carpintero que necesitaban inmediatamente. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial no solamente integró a la humanidad entera a Israel antiguo que había conducido cada ritual y
    ceremonia de perfecta santidad del Juramento a Isaac por el desierto de Sinaí, haciéndolo así a todos ellos uno por toda la tierra, pero igualmente, Él hizo que renacieran en Canaán, como el árbol que necesitaba urgentemente el carpintero del cielo
    arriba.


    El árbol lloró. Clamaba a nuestro Padre celestial para que envíe a su Hijo Jesucristo, como el carpintero que la humanidad entera necesitaba del cielo arriba, porque las familias necesitaban estar sobre lo alto de la tierra desde el monte santo de
    Jerusalén, cerca de su dulce hogar, porque sus almas estaban sufriendo tormentos sin misericordia alguna de Satanás y de sus ángeles caídos en el infierno tormentoso. La humanidad entera necesitaba entrar en su altar santísimo, como el monte Sion,
    en donde nuestro Padre celestial siempre vivió con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, y así, las familias sientan nuevamente el calor de Padre de familia, llenó de su amor infalible, paz, gozos y de felicidades interminables, porque en el
    infierno seguían siendo todos ellos atormentados sin misericordias alguna.


    La humanidad entera necesitaba entrar al dulce hogar de nuestro Padre celestial, en donde el pecado no existe en ellos, y así, ellos sientan nuevamente su amor infalible de Padre, amándolos a ellos, como siempre: porque en el infierno tormentoso ellos
    eran siempre rodeados de Satanás y de sus pecados, cometidos en la tierra en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo. Considerando que, cuando nuestro Padre celestial los plantó a ellos en Canaán, como la semilla del árbol de las
    familias de las naciones, entrando así a su vida eterna instantáneamente, entonces, ellos sintieron que eran amados nuevamente, como cuando ellos nacieron inicialmente de su imagen y de su alma viviente y, entonces, ellos necesitaban regresar a la
    fuente de este amor asombroso nuevamente.


    Por eso, la humanidad entera necesitaba a que nuestro Padre celestial envíe a su Hijo Jesucristo, como el carpintero capaz de transpórtalos a este amor maravilloso, que no solamente les ha dado vida nuevamente, pero igualmente abundante paz, gozo y
    felicidad inagotable que las familias necesitan para seguir viviendo por una eternidad entera, conociendo mucho más de su amor maravilloso hacia todos ellos. Esto nos dice, que nuestro Padre celestial liberó a Israel antiguo del cautiverio egipcio, fue
    entonces para llevarlos con Moisés al bautismo del Mar Rojo, invocando su santo nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, ellos sean hechos ciudadanos legítimos de su dulce hogar, que es Canaán, llenó de su amor infalible y de riquezas,
    enriqueciéndolos siempre por una eternidad entera.


    Por cuanto, nuestro Padre celestial no solamente necesita Israelitas viviendo en la carne sagrada, en que nacieron inicialmente del vientre estéril de Sarah cien por cien del Espíritu Santo, y así, ellos sean integrados a Canaán eternamente: gozando
    nicamente de riquezas, que Él ya ha derramado naturalmente de su corazón santísimo, enriqueciéndolos, así como siempre Él ha enriquecido la gloria angelical toda una eternidad entera. Definitivamente, cualquiera entrando a Canaán hoy en día,
    entonces, aquella persona, tiene que ser bautizada en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, ellos sean integrados a Canaán junto con sus riquezas jamás tocadas por el pecado, viviendo así
    cada día una vida enriquecida en todos los lugares de la tierra, empezando ahora mismo contigo.


    Por eso, todo Satanismo tiene que abandonar Canaán, para que la tierra junto con sus riquezas, que existen únicamente allí, jamás tocadas por el pecado hasta hoy, entonces, sean liberadas de la presencia del mal, y seguidamente emanen continuamente
    hacia las familias de Israel y de las naciones, porque todos tienen que ser enriquecidos, así como Él es divinamente enriquecido por una eternidad entera. El Satanismo adrede está bloqueando riquezas de Canaán, derramadas desde el corazón santísimo
    de nuestro Padre celestial para que sus hijos las reciban por el bautismo en agua, porque para uno ser enriquecido, así como Él lo es junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, entonces, aquella persona, como tú, debe renacer de la carne
    sagrada que se enriquece siempre desde Canaán.


    Ahora, al Israel permitir que el Satanismo regrese a sus tierras, entonces, esto aliviara el sufrir de todo Canaán junto el corazón roto del Espíritu Santo, porque Canaán es el hogar del Espíritu Santo junto con riquezas escondidas allí para Israel
    y para las familias de las naciones, enriquecerse grandemente, así como nuestro Padre celestial siempre lo ha sido por una eternidad hasta hoy. Realmente, el Satanismo está en Canaán no solamente bloqueando riquezas asombrosas, que nuestro Padre
    celestial derramó allí, enriqueciendo únicamente a sus hijos bautizados en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero igualmente, está bloqueando victorias conquistadas sobre el monte santo de
    Jerusalén, cuando su Hijo Jesucristo con su sangre expiatoria removió el pecado del mundo entero.


    Esto significa, que el Satanismo en Canaán bloquea seguidamente obras salvadoras de nuestro Padre celestial, conquistadas por su Hijo Jesucristo y por su Espíritu Santo sobre el monte Sion, que necesitan integrarse en familias de las naciones, y así,
    ellas sientan su amor asombroso, paz, gozos y alegrías insondables finalmente por haber destruido a Satanás, la muerte y el pecado en la humanidad entera. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesita que su amor infalible en su Hijo Jesucristo,
    clavado al madero sobre el monte Sion, en Canaán, junto con su gracia, misericordia, verdad y justicia divina manifestadas no solamente a Israel, pero igualmente, a soldados romanos, necesitan integrarse en cada hogar de las familia de la tierra, pero,
    el Satanismo los bloquea para que nunca toquen las almas perdidas.



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