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    From valarezo@21:1/5 to All on Sun Jun 20 21:20:25 2021


    Sábado, 19 de Junio, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    Cada Sábado: Poderes del Juramento a Isaac enriquecen a Israel y a cada Gentil, enriqueciendo la TIERRA entera siempre:


    El día llegó, cuando nuestro Padre celestial necesitaba descansar de sus obras, como cuando Él creó cielos y tierra, para que sea su dulce hogar, para Él y sus hijos amados nacidos de su imagen y de su alma santísima, descubriendo así nuevas
    riquezas insondables, glorias y honores, que Lucifer falló en conquistar con sus ángeles para su santo nombre en la gloria celestial. Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba descansar de sus obras, creando cosas de la gloria angelical y de la
    tierra igualmente, pero Él necesitaba descansar con sus hijos nacidos de su imagen y a semejanza de su Hijo Jesucristo, y llenos de vida eterna de su Espíritu Santo, y así, ellos sean uno, así como ellos son divinamente conociendo el bien y el mal
    siempre.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba nuevas riquezas, poderes, glorias y honores para su santo nombre fuegos en la gloria angelical, pero igualmente en la tierra, y esto debía ser con sus hijos nacidos de su imagen y a semejanza de su Hijo
    Jesucristo y llenos de su Espíritu Santo, porque Él necesitaba a sus hijos perfectos y santos, así como Él en la eternidad. Definitivamente, nuestro Padre celestial debía conquistar no solamente la humanidad entera, pero igualmente la tierra con
    perfecta santidad saliendo únicamente de Él, por su semilla santa, que es su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, preparando así Él mismo el corazón de la tierra con su perfecta santidad, como su reino de amor,
    descansando finalmente de obras de la eternidad.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba descansar de todas sus obras, que Él mismo había logrado toda una eternidad, creando no solamente cielos y tierra, pero igualmente el reino angelical junto con el universo, que es inmenso y casi imposible
    de alcanzarlo con estandartes humanos, sin embargo, Él necesitaba descansar de sus obras con sus hijos nacidos de su imagen y en su perfecta santidad. Más aun, nuestro Padre celestial había determinado conquistar riquezas, poderes, glorias y honores
    para su santo nombre fuegos, que huestes angelicales por las generaciones las habían perdido, porque: aunque ellos fueron creados con perfección y santidades eternas, pero siempre fallaban en ser perfectos y santos, así como Él lo es siempre, por
    ende, Él pensó en ti, naciendo de Él, pero primero Adán.


    Obviamente, nuestro Padre celestial necesitaba ángeles santos y perfectos, así como Él siempre es junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero Él temía crearlos así, porque Lucifer se había revelado en contra de Él y de su santo nombre
    fuegos, aunque Él lo había creado a él para ser santo y sabio siempre—pero hacerlo más perfecto, era peligroso crearlos así. Por ende, nuestro Padre celestial pensó en ti, para que tú nazcas de su imagen y a semejanza de su Hijo Jesucristo y
    lleno de su Espíritu Santo, y así, tú puedas ser santo y perfecto, así como Él lo es eternamente, algo totalmente imposible para Lucifer y el resto de las huestes angelicales cumplir en sus vidas individuales ante Él en toda la eternidad.


    Por eso, es que nuestro Padre celestial tuvo que darle vida a Adán y a Eva junto con sus hijos, y este eres tú con tus amados, vecinos y amistades de todo el mundo, porque tú has nacido para ser perfecto y santo, así como Él en la eternidad, para
    glorias sin fin que huestes angelicales fallaron en alcanzarlas para su santo nombre fuegos. En otras palabras, nuestro Padre celestial hubiese fallado continuamente en crear ángeles tan perfectos, santos y sabios como Lucifer, porque para crearlos a
    ellos perfectos, santos y sabios, algo imposible, más bien, ellos necesitaban renacer de su imagen y a semejanza de su Hijo Jesucristo para ser perfectos y santos, así como Él en la eternidad, finalmente alcanzado nuevas riquezas para su santo nombre.


    Realmente, esta era una obra imposible para nuestro Padre celestial cumplir con las huestes angelicales, porque ellos fueron creados por poderes de su palabra viva, llegando así a ser perfectos y santos hasta cierto grado, sin embargo, para ser
    perfectos y santos, así como Él es siempre eternamente, era imposible para los ángeles en la eternidad, excepto si ellos podrían renacer de Él. No obstante, con su primer hijo humano Adán entonces nuestro Padre celestial lo lograría, porque
    naciendo de su imagen y a semejanza de su Hijo Jesucristo para conocer el mal y el bien, así como Él junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo lo han conocido toda una eternidad, igualmente, sus hijos lograrían ser perfectos y santos en su
    nueva tierra últimamente.


    Esto solamente sucede, con nosotros bautizándoos en agua, invocándolo, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo para abandonar la carne pecadora y el espíritu de error, alcanzando perfecta santidad por la carne sagrada y el Espíritu Santo,
    en donde tú serás perfecto y santo, así como Él es siempre, y así, tú ames, sirvas y lo glorifiques a Él eternamente. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesita perfecta santidad de sus huestes angelicales y de sus hijos nacidos de Él y de su
    Hijo Jesucristo para exaltar su santo nombre fuegos en su nueva tierra, y así, Él seguir creciendo con ellos toda una eternidad de riquezas, glorias, poderes y honores nunca antes vistos, conquistados por Él mismo y con perfecta santidad siempre.


    Verdaderamente, esto es imposible con huestes angelicales, siempre fallando en la eternidad de ser perfectos y santos, así como Él lo es siempre, sin embargo, con sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima, entonces esta perfección y
    santidad, que Él necesita para su santo nombre fuegos finalmente es posible, porque por naturaleza divina somos nosotros perfectos y santo una eternidad entera. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial llamar a Abraham a sentarse con
    l a su Mesa santa para participar del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo a huestes angelicales, manteniéndolos así a todos ellos perfectos y santos para su santo nombre fuegos, pero igualmente para sus hijos en la tierra, empezando
    con Abraham y familia.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba empezar a llenar la tierra con su perfecta voluntad, que solamente puede emanar de Él por su semilla santa, que es su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, viviendo en sus hijos de Israel y de las naciones, y
    así, Él descansar de sus obras logradas en toda su Creación finalmente con ellos en su perfecta santidad, como siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesita establecer su perfecta santidad no solamente para con Israel, pero igualmente con las
    familias de las naciones, para que cada hombre, mujer, niño y niña sea perfecto y santo, así como Él siempre lo es: amando, sirviendo y honrando su santo nombre fuegos con perfecta santidad que atrae riquezas, poderes y gloria en toda la tierra, como
    nunca antes.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y así, él viva con Abraham y con Sarah, pero igualmente con los hijos prometidos de generaciones
    venideras, declarándolos finalmente a todos ellos perfectos y santo, así como Él lo es para glorias de su santo nombre en la tierra. Realmente, esta es la santidad perfecta de nuestro Padre celestial, emanando únicamente de Él a semejanza de su Hijo
    Jesucristo, como carne de Isaac sin pecados en sus hijos, exaltando su santo nombre fuegos amado, honrado y glorificado por Él, finalmente descansando de sus obras, de otro modo, Él fallara en reposar, si su santo nombre fuegos no es amado
    apropiadamente en el Sábado.


    Visto que, toda obra que nuestro Padre celestial lograría en la tierra, debía ser con su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, en Canaán, como Isaac: y escogió a Canaán para Él vivir allí por siempre amado,
    enriquecido y bendecido por sus hijos de Israel y de las naciones, conquistando así riquezas, poderes y glorias por edades interminables. Ciertamente, riquezas, glorias y poderes que necesitan ser conquistados por nuestro Padre celestial, en su semilla
    santa, como la carne de Isaac llena de su Espíritu Santo y del amor incondicional de su corazón santísimo por sus hijos, que entonces Él podrá conquistar estas riquezas para Él descansar de sus obras, logradas en su perfecta santidad, santidades ya
    entregadas a nosotros para la eternidad.


    Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba empezar a vivir su vida gloriosa con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, viviéndola Él personalmente con Abraham, pero igualmente con todos
    dispuestos a encontrarlo a Él en la carne sin pecados de Isaac y su sangre expiatoria de perfecta santidad, finalmente posible para todos nosotros en la tierra. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba derramar poderes del Juramento a Isaac sobre
    su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, llenando así a Canaán de su perfecta voluntad permanentemente, por ende, bautizado en agua, invocando su santo nombre fuegos de perfecta santidad, entonces, tú serás su perfecta voluntad de su vida eterna en la
    tierra, fallando siempre Satanás en entenderla, porque lo enriquece todo alrededor de ti.


    En adición, nuestro Padre celestial estaba esperando por Abraham no solamente para vivir con su Hijo Jesucristo como Isaac por sus primeros años, para que él aprenda del amor que él necesitaba recibir, vivir y conocer para acercarse a Él sobre la
    cruz del monte santo de Jerusalén, descansando sobre el monte Moriah, bendiciéndolo así a él finalmente, como nunca antes haya sido bendecido. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba declararlo a él perfecto y santo sobre la cruz del monte santo
    de Jerusalén, descansando sobre el monte Moriah, llamándolo a ser padre de una gran nación, que Él siempre soñó poseer, Israel, bendiciendo a familias de las naciones en toda la tierra por generaciones venideras, pero igualmente, Él necesitaba
    bendecir aquellos ya yaciendo en el infierno tormentoso.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba un convenio de vida importante con Abraham y con el vientre estéril de Sarah, teniendo así a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac, recogiendo pecados del mundo en el cautiverio egipcio, bautizado del Mar
    Rojo, destruyo todo pecado, conquistando el corazón de la tierra con su bautismo que destruye pecados, salvando las naciones finalmente con su propia vida santísima. Además, nuestro Padre celestial necesitaba bendecirlos a todos ellos con su perfecta
    santidad, que su Hijo Jesucristo había traído a Canaán al nacer como Isaac del vientre estéril Sarah, porque Él necesitaba el vientre estéril de la tierra, dándole vida nuevamente a sus hijos, nacidos inicialmente de Sarah, pero dándoles vida a
    ellos con perfecta santidad de Él, como de un vientre virgen últimamente.


    Francamente, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hijo suyo de Israel y de las familias de las naciones del mundo entero, renaciendo de Él, pero renaciendo de un vientre virgen, que Él personalmente había escogido de la familia de David, para ver
    vida nuevamente, al renacer ellos del corazón de la tierra finalmente para ver vida de nuevo, pero con Moisés en perfecta santidad angelical. Históricamente, así le dijo Isaac a Moisés: tú e Israel regresaran a la cruz del monte santo, en Canaán,
    sirviendo al Padre celestial siempre, y esto es Israel antiguo, como una semilla santa con familias de las naciones antiguas y modernas clavados a la carne sagrada de Isaac, nacido del vientre virgen, como el Rey Mesías, salvándolos a todos ellos
    finalmente del pecado para siempre.


    Ahora, nuestro Señor Jesucristo los salvó, realmente: porque él es Dios Todopoderoso con poderes redentores, pero igualmente, Él salvó a Israel y las naciones pasadas y futuras al nacer del vientre virgen, vivió una vida virgen, bautizándose
    virgen en el Jordán finalmente: derrotó a Satanás, la muerte, el pecado y el infierno, al transferir su nacimiento virgen a cada creyente ya bautizado en agua. Francamente, lo que nuestro Padre celestial hizo, fue tener a hijos de Abraham renaciendo
    de su semilla santa, como la carne de Isaac, renaciendo del vientre virgen de la hija de David, por el Espíritu Santo, vivió una vida virgen, bautizado en el Jordán por Juan, entonces enfrentado a Satanás y la muerte con el Juramento a Isaac: destruy
    su reino de tinieblas postreramente.


    Por eso, nuestro Padre celestial puede salvarte a ti para gozar victorias conquistadas con la carne sin pecados y sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo en Canaán, derrotando a Satanás, pecados, la muerte y todo enemigo en toda la tierra, incluyendo
    el infierno, y así, tú vivas una vida gloriosa y llena de perfecta santidad que atrae riquezas siempre hacia ti y para todos. Y esto era algo, que nadie en Israel y en las naciones podía posiblemente lograrlo, de nacer virgen, para nuestro Padre
    celestial verlo legítimamente como hijo suyo y sin pecados ante Él y su santo nombre fuegos, pero Isaac si lo logró perfectamente, entregándote así a ti su nacimiento virgen, su vida enriquecida, bautizada con victorias sobre todo pecado y el mundo
    entero perpetuamente.


    Dado que, nuestro Señor Jesucristo nació del vientre virgen, vivió una vida virgen en Canaán por ti: bautizándose virgen sin pecar jamás en contra de nadie, fue clavado a la cruz virgen, transfiriendo así sus atributos vírgenes a todo Israel y a
    las familias de las naciones antiguas y modernas, para entrar en el Lugar Santísimo con sus poderes vírgenes, perpetuamente enriquecidos todos ellos infinitamente. Entendiendo que, debía ser en el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo que
    nuestro Padre celestial se encontraría no solamente con victorias de su Hijo Jesucristo sobre Satanás, la muerte y el infierno tormentoso, pero igualmente, Él necesitaba encontrarse con cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones,
    declarándolos perfectos y santos, así como Él lo es perfecto y santo siempre.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial contemplaba su santo nombre fuegos amado, servido y alabado por su semilla santa, como carne sin pecados de Isaac, convertida no solamente en Israel antiguo recogiendo pecados del mundo en el cautiverio egipcio,
    destruyéndolos en el Mar Rojo finalmente, obteniendo así perfecta virginidad santísima, honorándolo a Él y a su santo nombre con perfecta santidad en la tierra entera siempre. Considerando que, esta es la perfecta santidad que nuestro Padre
    celestial necesitaba ver en sus huestes angelicales, pero era imposible, porque ellos son seres creados únicamente obteniendo ciertos grados de perfecta santidad en la eternidad, por ende, sin poder jamás conquistar más riquezas, poderes y glorias,
    empero, con sus hijos naciendo naturalmente de su perfecta santidad, entonces, estas glorias son posibles finalmente por edades interminables.


    Por eso, es importante que tú te bautices en agua junto con tus amados, vecinos y amistades, invocando la perfecta santidad de su nombre fuegos, abandonando así la carne pecadora y el espíritu de error en donde tú eres pobre siempre por la carne sin
    pecados y el Espíritu Santo en donde tú eres enriquecido diariamente hasta ver su reino en la tierra finalmente. Por ende, con nuestro Padre celestial teniendo a Israel antiguo bautizado del Mar Rojo, entonces, ellos obtuvieron la carne de Isaac sin
    pecados para ser ciudadanos legales de Canaán, obteniendo acceso a grandes riquezas, disponibles para ellos en todo el desierto, finalmente descendiendo con riquezas al corazón de la tierra, porque su perfecta santidad necesitaba establecerse en él
    con riquezas insondables toda una eternidad.


    Consiguientemente, al Israel antiguo bautizarse del Mar Rojo, entonces, ellos recibieron la carne virgen con la sangre expiatoria de vida eterna para expiar, juzgar y cubrir cada pecado de cada hombre, mujer, niño y niña que haya cometido en pasadas y
    en futuras generaciones, y así, ellos expiarlo apropiadamente en el tabernáculo y su Lugar Santísimo, para recibir seguidamente al Rey Mesías en cualquier momento. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba expiar, juzgar y cubrir cada pecado del
    hombre, mujer, niño y niña en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que las naciones, especialmente Israel, reciban al Rey Mesías en su estado espiritual virgen, derrotando a Satanás, la muerte y el infierno, seguidamente, la
    perfecta santidad de toda vida humana florezca en la eternidad angelical.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba tener a sus hijos de Israel y de las naciones, en su semilla santa con Él, como carne sin pecados de Isaac, naciendo no solamente del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, pero igualmente de la
    hija virgen de David, aceptándolos así en su Lugar Santísimo, declarándolos finalmente perfectos y santos para glorias de su santo nombre perpetuamente. Ya que, este era el único camino, en que nuestro Padre celestial no solamente removería el
    pecado de las familias de las naciones de toda generación en la tierra entera, pero igualmente, Él tendría a sus hijos renaciendo con Él perfectos y santos, así como Él lo es infinitamente: amando, sirviendo y honrando su santo nombre fuegos sobre
    su cruz toda una eternidad entera.


    Sólo así, nuestro Padre celestial podía deshacerse de todo lo que Lucifer junto con sus ángeles caídos y la muerte habían hecho, logrando engañar no solamente a Eva y a Adán, pero igualmente a sus hijos en las naciones, empezando en Israel,
    alcanzando finalmente perfecta santidad de sus hijos legítimos, exaltando infinitamente su santo nombre sobre la cruz, en Canaán, empezando en tu hogar siempre. Legítimamente, esta es la vida eterna de nuestro Padre celestial preparada no solamente
    para Abraham y Sarah vivir juntos con sus vecinos y amistades, pero igualmente para sus hijos prometidos de generaciones venideras, bendiciendo, enriqueciendo y reforzando a cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones con la carne sin pecados de
    Isaac: finalmente bendiciendo su nombre con perfecta santidad de sus hijos siempre.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su vida eterna con hijos de Abraham naciendo en Canaán con su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para que los doce patriarcas israelíes desciendan a
    Egipto y sus hijos en el cautiverio egipcio lleven los pecados del mundo al bautismo, para que sus riquezas se manifiesten abundantemente en la tierra postreramente. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer a cada hombre, mujer, niño y
    niña de Israel y de las familias de las naciones antiguas y modernas, empezando con su Hijo Jesucristo como Isaac, y finalmente establecer su vida eterna en la tierra con riquezas asombrosas y cotidianas de Canaán, para amar, servir y honrar su santo
    nombre fuegos apropiadamente con perfecta santidad toda una eternidad.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial empezó a pensar en ti y en tus amados, vecinos y amistades de alrededor del mundo, removiendo los pecados de ellos, que cometerán en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, empezando con tus
    antepasados ya yaciendo en el infierno tormentoso, enriqueciéndote así a ti hoy en día por fin, pero sin la presencia del pecado. Por lo tanto, nuestro Padre celestial tuvo a Israel antiguo recogiendo pecados de familias de las naciones antiguas y
    modernas, para que finalmente Moisés reciba su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo sobre el monte Sinaí, y así, todos lo invoquen, cruzando el Mar Rojo, abandonando todo pecado del mundo, para jamás verlos nuevamente en la
    humanidad entera.


    Considerando que, nuestro Padre celestial estaba teniendo a toda la casa de Israel sedientos, después de caminar por tres días dentro del desierto para encontrar solamente aguas amargas de Marah, que necesitaban ser endulzadas por ellos mismos, como el
    árbol para ser la cruz sobre el monte de Jerusalén, en Canaán, terminando con sus obras de destruir el pecado del mundo al fin perpetuamente. Nuestro Padre celestial le dijo a Moisés: sígueme, porque Él le entregaría el árbol yaciendo sobre el
    desierto arenoso del Sinaí para llevarlo en sus manos, como el Rey Mesías de sus manos clavado a la cruz, en Canaán, para endulzar las aguas amargas de Marah, endulzando así finalmente Israel antiguo, pero igualmente a las familias de las naciones
    yaciendo en el infierno tormentoso.


    El árbol yaciendo sobre el desierto del Sinaí, fueron ellos mismos (Israel antiguo), levantado por las manos de Moisés para endulzar las aguas amargas, como el Rey Mesías que luego clavado al árbol yaciendo en el desierto arenoso, como yaciendo en
    el infierno, para ser uno con las familias, como la arena incontable, clavado a ellos de sus manos y pies finalmente endulzándolos eternamente. Una vez, que las aguas amargas de Marah fueron endulzadas por el árbol, tirado en él por Moisés y con los
    israelitas ayudándole, porque una vez que el árbol las tocó, entonces, se endulzaron milagrosamente, que cada uno bebió a satisfacción completa, incluyendo las manadas, traídos con ellos de Egipto, como víctimas sacrificadas camino hacia Canaán,
    reconquistando finalmente la eternidad perdida de todos.


    Después que Israel antiguo había bebido de las aguas amargas de Marah, endulzadas por el árbol, que es el madero, como la semilla santa, emanando de nuestro Padre celestial, que endulza el mundo entero junto con la humanidad entera, entonces, ellos
    estaban sedientos nuevamente, pero esta vez, ellos beberían de la roca de salvación, que los seguía inicialmente desde el bautismo del Mar Rojo. Esta es la roca de salvación de nuestro Padre celestial inicialmente entregada a Abraham para sacrificar
    tres carneros con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, porque el Rey Mesías descendería por él, como Isaac, pero luego él renacería nuevamente, como su Hijo Jesucristo, removiendo el pecado
    del mundo en un día finalmente de Canaán.


    Por lo tanto, nuestro Padre celestial tuvo a Moisés, siguiéndole a Él nuevamente por el desierto arenoso, pero esta vez, Él le mostraría a él y a Israel sediento, en donde la roca de salvación esperaba por ellos, satisfaciendo su sed junto con las
    manadas sedientas, trayéndolas consigo de Egipto, como víctimas que ellos necesitaban sacrificar diariamente para entrar a Canaán victoriosos sobre todo pecado. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba cumplir por el desierto con rituales y
    ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac, ejecutadas por levitas, especialmente por el sumo sacerdote levita una vez al año, en el tabernáculo y su Lugar Santísimo, porque Él descendería con Israel hacia a sus hijos en el corazón de la
    tierra con salvación eterna finalmente posible para todos ellos perpetuamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial había empezado con Israel antiguo su reposo del Sábado con Moisés, liderándolos a ellos, como Isaac (Jesucristo) lo haría divinamente: obedeciendo, respetando y honrando cada Sábado de la semana, siendo uno con
    ellos, como una semilla santa en necesidad de conquistar el corazón de la tierra con sus hijos, pero igualmente, Él enriquecer las naciones con perfecta santidad en la tierra. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba bendecir la tierra con
    Israel, como uno con Él en perfecta santidad, como cuando Él llamó a Abraham inicialmente a ser perfecto y santo, así como Él lo es siempre, entonces, Él le hablo así a él (Abraham), salvándolo, pero igualmente, a ser perfecto y santo con sus
    hijos prometidos en toda generación, bendiciendo las naciones con perfecta santidad siempre.


    Realmente, nuestro Padre celestial no solamente necesitaba bendecir a Egipto, porque Israel nacería allí eventualmente, pero igualmente, Él necesitaba familias de las naciones bendecidas continuamente con su perfecta santidad, para que sus riquezas
    sean posibles con ellos en generaciones venideras, pero con Israel bautizado del Mar Rojo, abandonando pecados de todo antiguo y moderno eternamente, llenando la tierra entera seguidamente con riquezas interminables siempre. Por lo tanto, fue importante
    para nuestro Padre celestial empezar su reposo Sabatino con Israel antiguo en el desierto del Sinaí, y con Moisés liderándolos siempre, como Isaac lo haría normalmente con perfecta santidad, uniéndose Él a ellos en santidad perfecta del Sábado,
    bendiciendo así familias de las naciones enteramente, aunque muchas ya yacían en el infierno por falta de santidad perfecta en ellos.


    Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial empezar celebraciones de su reposo Sabatino con Israel antiguo, liderados por Moisés, como tipo del Rey Mesías, descendiendo a Canaán y con Israel es uno en cada grano de arena, que
    representa multitudes de almas yaciendo en el infierno tormentoso, esperando ser rescatados de su eterna perdición con rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac. Realmente, fue importante para nuestro Padre celestial tener pecados
    de antiguas y modernas familias de las naciones, absorbidas en la carne sagrada de Israel antiguo y con poderes del Juramento a Isaac para ser uno, bautizándose todos juntos en el Mar Rojo, entonces, la cruz, como la semilla santa de nuestro Padre
    celestial, destruyó cada pecado con Satanás y la muerte en Canaán finalmente.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba ser una semilla santa en santidad perfecta con Israel antiguo en cada Sábado, bendiciendo así a cada hombre, mujer, niño y niña de familias de las naciones con perfecta santidad, aunque muchos yacían ya en
    el infierno, porque santidades perfectas de su corazón santísimo, derramadas como el Juramento a Isaac, son todopoderosas para bendecirlos a ellos aun así—perdidos. Es decir, que nuestro Padre celestial es uno con toda la casa de Israel en cada
    reposo Sabatino para ser uno en santidad perfecta de poderes del Juramento a Isaac para con todas las familias de las naciones, bendiciendo así su santo nombre fuegos con perfecta santidad hasta que su reino de amor eterno por sus hijos venga al mundo
    finalmente para siempre.


    Esto es algo, que nuestro Padre celestial tenía que cumplir con todo Israel en todos sus días Sabatinos, así como a sucedido en generaciones pasadas hasta hoy, empezándolo todo en el desierto del Sinaí, llenando así familias de las naciones con su
    santidad perfecta en la tierra entera, para que su santo nombre fuegos sea amado, exaltado y honrado apropiadamente por sus hijos siempre. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial convertir los siete años de riquezas entregadas a Israel
    en el cautiverio egipcio de cuatrocientos años en cada siete días, como en cada Sábado de riquezas para Israel y las naciones, porque la tierra entera necesita abundantes riquezas para recibir su reino venidero, cuando Satanás necesita empobrecerla
    para que su reino no descienda a Canaán jamás últimamente.


    Ahora, nuestro Padre celestial necesita enriquecer la tierra no solamente cada Sábado con su presencia divina, como la fuente de toda riqueza, enriqueciendo a Israel y las naciones, pero igualmente, Él necesita acelerar el enriquecimiento de Israel y
    de familias de las naciones, porque su reino angelical le sigue a Él hacia Canaán, para ser uno con todos nosotros finalmente en la eternidad angelical. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesita alimentar su semilla santa, que le ha dado vida
    no solamente a su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, pero igualmente, a la casa de Israel: enriqueciendo a cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones, abandonando finalmente tinieblas por su
    luz, y así, ellos siempre encuentren riquezas con Él.


    Sin embargo, para que esto suceda con todos en Israel y en las naciones, entonces, la presencia santísima de nuestro Padre celestial necesita incrementar en Israel y en la tierra entera, y esto es algo que con Israel celebrando sus Sábados, entonces,
    poderes del Juramento a Isaac entregan perfectas santidades de la gloria celestial, llenando a Canaán y la tierra de riquezas siempre creciendo progresivamente. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesita enriquecer y suplir la carne sin pecados
    de Isaac con riquezas asombrosas y gloriosas de la gloria celestial, por ende, no solamente Israel, pero igualmente cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones, bautizados en agua, tendrán la carne sagrada en ellos alimentada, bendecida,
    enriquecida y suplida con riquezas cotidianas, enriqueciendo así ellos mismos la tierra entera progresivamente.


    Es como por el desierto del Sinaí, cuando Israel caminaba hacia Canaán con Moisés, liderándolos a todos ellos, pero ellos tuvieron que beber de la roca de salvación abundantemente para no tener sed jamás, además, ellos comieron del maná cotidiano
    del cielo arriba, como cuando nuestro Padre celestial los alimentaba a ellos con comida de su boca para mantenerlos ricos, santos y perfectos siempre. Seguramente, poderes del Juramento a Isaac siempre obraran en el Sábado con Israel tornándose en una
    perfecta santidad con nuestro Padre celestial, entonces, su presencia santísima enriquece progresivamente a familias de las naciones en la tierra, porque sus riquezas que empezaron cada siete años en Egipto, ahora son en cada Sábado para que todos las
    gocen enteramente, enriqueciéndolo todo en derredor de ellos siempre.


    Por eso, por generaciones la tierra entera ha ido mejorando progresivamente, porque nuestro Padre celestial es uno con todo Israel en cada Sábado de reposo con poderes del Juramento a Isaac, bendiciendo a cada hombre, mujer, niño y niña con su
    presencia divina, como la fuente de toda riqueza, enriqueciendo la tierra para que su reino de amor eterno venga por sus hijos últimamente. Por cierto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Israel antiguo bautizado del Mar Rojo, porque
    Israel bautizado entonces la vida de abundancia fue posible no solamente para ellos (Israel enteramente) por generaciones interminables, pero igual para cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones, dado que poderes del Juramento a Isaac operan
    efectivamente para enriquecerte a ti ya bautizado en agua.



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